20 de agosto de 2022

MEXICO: RECIBEN AL PAPA FRANCISCO CON ALEGRIA EXPECTATIVA Y CAUTELA

En el trayecto, en medio de un gran operativo de seguridad, fue saludado por miles de personas apostadas en el camino

Desde el aeropuerto, Francisco fue trasladado a bordo del papamóvil rumbo a la Nunciatura Apostólica, donde se hospedará a lo largo de su estancia en la ciudad. En el trayecto, en medio de un gran operativo de seguridad, fue saludado por miles de personas apostadas en el camino. Las calles que ya empezó a recorrer Francisco ayer lucen más limpias que de costumbre y pueden verse inmensos carteles de bienvenida, escenario que se repite en cada una de las seis ciudades que visitará.

Las ONG Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) y el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, por su parte, denunciaron un «operativo limpieza» en las zonas del país donde circulará el papamóvil, y le exigieron a los correspondientes gobiernos estatales que, en lugar de preocuparse por «la imagen» se ocupen de combatir los males sociales que, por cierto, el Papa no pasa por alto.

La visita del Papa «se convirtió en un pretexto para el retiro forzado de chicos, jóvenes, hombres, mujeres, familias, personas con discapacidad y de la tercera edad, que integran las poblaciones callejeras en la Ciudad de México y el Estado de México», dice la carta difundida por esas organizaciones civiles, que a su manera sintoniza con cierto malestar inocultable de la población con un gobierno federal amenazado por la incesante sucesión de pésimas noticias.

De acuerdo a ese documento, las autoridades prefieren tapar justo aquello que el Papa podría hacer visible a escala global, y el gesto oficial empieza por ocultar la población callejera y termina en negar la impunidad con la que la alianza entre funcionarios de distinto rango, los cuerpos de seguridad y el crimen organizado opera a sus anchas en todo el país.

Por eso, la mayor pregunta que construye la notable expectativa que rodea la travesía mexicana de Francisco es hasta dónde podría llegar el líder de una religión profesada por el 87% de la población local en su interés por atacar y condenar la corrupción y las raíces políticas de una violencia sin fin.

En los últimos días se difundieron varias noticias relevantes que parecen condicionar la mirada popular hacia Francisco. Una es el escalofriante hallazgo de casi 3000 fragmentos de restos humanos pertenecientes a cientos de cuerpos carbonizados en el rancho El Limón, en Veracruz, donde el lunes pasado se descubrieron los cadáveres de dos de los cinco estudiantes desaparecidos el 11 de enero en la zona.

Otra es la aparición sin vida de Anabel Flores, periodista de El Sol de Orizaba, cuyo cuerpo se encontró a un costado de la ruta Cuacnopalan-Oaxaca, a 15 kilómetros de los límites del estado de Veracruz, donde vivía y trabajaba. Otra nada menor es el motín en la cárcel de Topo Chico, en el estado de Nuevo León, que dejó 52 muertos tras una batalla campal entre dos bandas de narcotraficantes.

En cada una de estas noticias, las instituciones y las autoridades quedan bajo sospecha. ¿Cómo hará Francisco para iluminar con su verdad justo aquello que no quiere salir a la luz?

Tal parece el enorme desafío que comenzó ayer, cuando el Papa pisó tierra mexicana. En una sociedad ya demasiado acostumbrada a padecer los abusos de la clase gobernante, por primera vez en mucho tiempo surge la ilusión de que alguien diga las cosas por su nombre. Si Francisco consigue estar a la altura de las expectativas que despierta, en México se lo recordará como el hombre que realmente fue capaz de hacer un milagro. Fte.lanación