GOLPE AL SURTIDOR: LOS COMBUSTIBLES SUBEN ENTRE UN 2% Y UN 5% Y SE QUIEBRA EL ACUERDO DE PRECIOS
Las principales compañías petroleras privadas comenzaron a aplicar un nuevo retoque en las pizarras de naftas y gasoil, rompiendo la pauta de estabilidad previamente convenida.
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La suba responde a la presión internacional sobre la cotización del barril de crudo Brent y añade más tensión a la estructura de costos de los transportes y la logística interna.
El esquema de precios de los combustibles sufrió una nueva reconfiguración a partir de los aumentos aplicados por las principales refinadoras del mercado. La medida implica incrementos que oscilan entre el 2% y el 5% según el tipo de producto y la región del país, marcando la ruptura del compromiso de contención tarifaria que las petroleras venían sosteniendo para amortiguar el impacto inflacionario.
El ajuste encuentra su principal justificación en el escenario internacional, donde la cotización del barril de petróleo Brent experimentó una escalada ascendente que sobrepasó los techos previstos por las firmas refinadoras. Ante este desfasaje entre el costo de la materia prima y los valores en boca de expendio, las compañías privadas resolvieron trasladar parte del incremento al consumidor final para resguardar sus márgenes operativos, mientras se aguarda el comportamiento que adoptará la petrolera estatal YPF en el ajuste de sus surtidores.
La actualización en los valores de referencia del combustible vuelve a meter presión sobre la cadena de distribución, amenazando con trasladarse a los precios de los bienes de consumo masivo y el transporte de cargas en la provincia de Buenos Aires y el resto del país. Para los usuarios y pequeños comerciantes, la ruptura de la pauta de estabilidad tarifaria representa un ajuste adicional que encarece la movilidad cotidiana e impacta de lleno en los presupuestos del tramo final del año.