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FRANCISCO VISITARÁ LA REGIÓN EN EL 2018 PERO NO LLEGARÍA A LA ARGENTINA

Lo que pasa, completan, es que el Papa quiere que su visita dé frutos. El riesgo político es que su aplazamiento se lea como un desaire a Macri. Pero no está dicha la última palabra. Todavía es probable que Francisco venga en 2018

Para el Papa Francisco todavía no se dan las condiciones para viajar a su tierra natal el año que viene. Y en previsión de que éstas no se cumplan comenzó a considerar la alternativa de dejar de lado la idea original de repetir el periplo que Juan Pablo II realizó en 1987, esto es, Uruguay-Argentina-Chile y, en cambio, mantener en 2018 la visita al país trasandino y sumar a Perú. Así lo reveló ayer el obispo auxiliar de la capital chilena, monseñor Galo Fernández, en declarac

Fernández dijo que el Papa ve con buenos ojos la ruta Uruguay-Chile-Argentina, pero que “empieza a darse cuenta que las condiciones para ir sobre todo a la Argentina todavía no se ven claras. Por lo que él mismo –añadió- empezó a postular una nueva idea, que es armar un viaje Perú-Chile, si bien precisó que Francisco no dio fechas concretas. En sus declaraciones, reproducidas por el sitio oficial del arzobispado de Santiago, agregó que el pontífice mencionó otro escollo respecto del periplo original: que la ruta Uruguay-Chile-Argentina podría ser muy extensa.

A su vez, el arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, que también participó del encuentro con el pontífice, destacó el interés de la Iglesia chilena por la visita papal a su país en 2018. “Esperamos -señaló- que sea posible porque Chile celebra el bicentenario de la Independencia y a la Virgen del Carmen. No faltan motivos para que nos quiera visitar y nos quiera alentar en la fe y misión de la Iglesia”. De hecho, dijo que “el Papa desea visitarnos, confirmar la fe de la Iglesia chilena y rendir un homenaje de cercanía y atención a todo el pueblo de Chile”.

La visita de Francisco a su país se baraja desde el comienzo mismo de su pontificado. Pero el Papa nunca asumió el compromiso, ni mucho menos dio fechas. En octubre pasado, en un sorpresivo mensaje por televisión a los argentinos, lamentó no haber podido venir el año pasado para beatificar a Mamá Antula y canonizar al Cura Brochero. Y reveló que “tampoco podré hacerlo el año próximo porque ya están compromisos fijados para Asia, África, y el mundo es más grande que Argentina”. Si bien señaló: “Ustedes saben cuánto me gustaría volver a verlos”.

En aquel momento se vinculó el anunció con el hecho de anticiparse a la visita que días después le realizaría Mauricio Macri para que, en caso de que le reiterase la invitación a venir, no se interpretara su negativa como un desaire al presidente, en un contexto de gran sensibilidad de la relación tras el gesto adusto del Papa en la cita anterior. Pero, sobre todo, la postergación se leyó como un deseo de Francisco de no venir en un año electoral para evitar el riesgo de quedar enredado en la campaña. También en Chile –que incluiría la gira- este es un año electoral.

Pero habría otras razones para no venir a la Argentina que el obispo chileno acaba de apuntar, al hablar de “condiciones” que el Papa todavía no ve que se cumplan. ¿Y cuáles serían esas condiciones? Acaso un país con menos “grieta”, de la que el propio pontífice es víctima por las críticas que recibe de compatriotas suyos por gestos con voltaje político, dicen en su cercanía. Y más empeñado –todos, gobierno, oposición, empresarios, sindicalistas- en el combate a la pobreza, añadieron. Y también –puntualizaron- un proceso de preparación espiritual en la Iglesia que aún no empezó.

Lo que pasa, completan, es que el Papa quiere que su visita dé frutos. El riesgo político es que su aplazamiento se lea como un desaire a Macri. Pero no está dicha la última palabra. Todavía es probable que Francisco venga en 2018.Fte. textual Clarín

 

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