POLÍTICA: ESCÁNDALO DIPLOMÁTICO Y AGRADECIMIENTO INESPERADO: MARCELA PAGANO CRUZÓ AL GOBIERNO POR LA ARGENTINA QUE ESTABA DETENIDA EN BRASIL
La diputada nacional acusó al canciller Pablo Quirno de «abandonar» a Agostina Páez y destacó la gestión silenciosa del ex presidente Alberto Fernández para lograr su repatriación. «Cuando se trata de argentinidad, solo vemos una bandera», afirmó Pagano tras presentarse como fiadora en la causa.
Periodismo que analiza el poder real. Apoyá a Multimedios PRISMA. Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
Lo que comenzó como un drama judicial en Brasil para la joven abogada argentina Agostina Páez, terminó estallando en una feroz interna política en Buenos Aires. La diputada nacional Marcela Pagano sacudió el tablero político al denunciar un «abandono total» por parte de la actual administración nacional y el Ministerio de Relaciones Exteriores en el manejo del caso.
En un mensaje cargado de indignación a través de sus redes sociales, Pagano apuntó directamente contra el canciller Pablo Quirno, llamándolo «cara rota» y «sinvergüenza» luego de que este intentara adjudicarse la resolución del conflicto bajo el lema «Hechos, no palabras». La legisladora reveló que ella misma tuvo que intervenir personalmente en el expediente judicial en Brasil, presentándose como fiadora solidaria para permitir el regreso de la compatriota al país.
Sin embargo, el dato que más ruido hizo en los pasillos del poder fue el reconocimiento de Pagano hacia el ex presidente Alberto Fernández. La diputada agradeció a Fernández por involucrarse «desde el día uno, sin foto y sin conocerla», destacando que dejó de lado cualquier diferencia ideológica para colaborar en la gestión humanitaria. Este gesto de «diplomacia parlamentaria» y paralela expone una vez más las grietas en la gestión de la política exterior argentina.
La mirada de Prisma y El Censor Este episodio no es un hecho aislado sobre la «ficción de gestión», aquí vemos cómo el discurso oficial de eficiencia choca con la realidad de los argentinos en el exterior. Mientras el Gobierno se atribuye éxitos diplomáticos, son los propios legisladores y figuras de la oposición quienes deben suplir las ausencias del Estado.
Esta desatención institucional que denuncia Pagano es la misma que vemos en nuestra Cruzada Nacional contra la usura financiera: un Estado que se desentiende de los problemas urgentes de la gente —ya sea una detención arbitraria en el extranjero o una mora del 26% en el sector Fintech— mientras se enfoca en la retórica de redes sociales.
La vuelta de Agostina Páez a la Argentina es una victoria de la solidaridad y la gestión directa, pero deja una pregunta incómoda en el aire: ¿Para quién gestiona la Cancillería si los propios representantes del pueblo deben actuar como fiadores ante la ausencia de protección consular?