lunes 9 de marzo de 2026 19:53:18

ECONOMÍA: ALERTA EN LAS GÓNDOLAS «EL AUMENTO DE LOS COMBUSTIBLES PRESIONA EL ÍNDICE DE PRECIOS DE MARZO

La suba acumulada del 6% en las naftas, empujada por la crisis en Medio Oriente, actúa como un «impuesto al transporte» que amenaza con interrumpir la tendencia a la baja de la inflación mensual.

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El mes de marzo ha comenzado con un factor de presión que no estaba en los planes originales del equipo económico: el traslado de la volatilidad internacional del crudo a los surtidores locales. Este incremento del 6% en los combustibles representa un desafío logístico inmediato que ya se siente en las rutas y centros de distribución. Para los analistas y especialistas en consumo, este movimiento de precios relativos es una «alarma roja» para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del tercer mes del año.

El flete como motor de la inflación de costos
En una economía con una matriz de transporte dependiente casi exclusivamente del camión, cualquier ajuste en el gasoil y las naftas tiene un efecto multiplicador. El costo del flete es el primer eslabón que se ajusta, y su impacto es transversal: desde la bolsa de harina que llega a la panadería hasta los productos frescos que abastecen los mercados de barrio.

Aunque el discurso oficial se centra en el control de la emisión monetaria como ancla contra la inflación, la realidad de los costos operativos impone una lógica propia. Los transportistas advierten que no hay margen para absorber un incremento del 6% sin trasladarlo al valor del servicio, lo que genera una presión de «segunda vuelta» sobre los alimentos y bienes de primera necesidad.

Marzo bajo presión estadística
El gran temor de los economistas es que este encarecimiento de la logística termine por «pisar» la desaceleración de precios que se venía observando. Marzo es históricamente un mes de alta estacionalidad (por el inicio de clases y el cambio de temporada), y sumarle un choque de costos en los combustibles podría generar un piso de inflación más alto de lo esperado.

Si bien el Gobierno apuesta a que la recesión y la caída del consumo actúen como un freno para las remarcaciones, la rigidez de los costos de transporte pone un límite a esa estrategia. El desafío para las próximas semanas será evitar que este 6% en los surtidores se convierta en el combustible que reavive una inercia inflacionaria que el país lucha por dejar atrás.