MOROSIDAD RÉCORD DEL 33,9% EN FINTECH Y BILLETERAS: LA PRUEBA INDISCUTIBLE DEL COLAPSO MICROECONÓMICO QUE EL CONGRESO SE NIEGA A VER
Un informe de la consultora 1816 reveló que la mora en el crédito no bancario sumó en agosto 21 meses consecutivos de subas y alcanzó un techo histórico del 33,9%.
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En contraste con la complacencia parlamentaria que busca imponer un dictamen sin alivio para las familias endeudadas, los números desnudan la realidad de millones de trabajadores y jubilados que recurrieron a la tarjeta y las aplicaciones digitales para cubrir gastos básicos y hoy enfrentan la asfixia financiera.
Un informe elaborado por la consultora 1816 arrojó una estadística reveladora que expone la verdadera dimensión del drama financiero que atraviesan los hogares argentinos: la morosidad en las entidades no financieras —billeteras virtuales, fintech y crédito extrabancario— volvió a incrementarse en agosto por vigésimo primer mes consecutivo, alcanzando la marca histórica del 33,9%.
Este indicador implica que más de un tercio del financiamiento otorgado por fuera del circuito bancario tradicional se encuentra en situación irregular o de impago directo. Se trata, precisamente, del canal crediticio al que recurren amplios sectores de asalariados, trabajadores informales y jubilados para financiar la compra de alimentos, el pago de facturas de servicios públicos con tarifas reajustadas y la cobertura de alquileres.
El dato cobra mayor gravedad al contrastarlo con el reciente tratamiento legislativo en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo de La Libertad Avanza logró imponer su dictamen de mayoría sin incluir ningún tipo de rescate, refinanciación compulsiva ni tope a las tasas de interés. Mientras la discusión parlamentaria se limita a promover conceptos como la «educación financiera digital» o la «portabilidad del crédito», la realidad microeconómica muestra un estrangulamiento que amenaza con empujar a miles de familias hacia la marginalidad financiera.
La trampa de las cifras: Bancos que refinancian y colapso en el circuito digital
El reporte de 1816 expone una disparidad de fondo entre el sistema bancario tradicional y el ecosistema fintech:
La «ilusión» bancaria y los $2,7 billones en refinanciaciones: En las entidades bancarias tradicionales, la morosidad mostró un freno marginal. Sin embargo, este comportamiento no responde a un alivio en los ingresos familiares, sino a un proceso de reestructuración de pasivos a gran escala: los hogares acumulan más de $2,7 billones en deudas refinanciadas (representando el 3,8% del crédito total al consumo). Además, por las normativas de clasificación del Banco Central, la migración estadística de deudores morosos requiere entre dos y ocho meses, postergando la visibilidad del problema.
El estallido en las plataformas no bancarias (33,9%): En el universo de las fintech y billeteras virtuales, donde la capacidad de refinanciación a largo plazo es limitada y las tasas resultan considerablemente más altas, el indicador de mora no da tregua y acumula casi dos años de aumentos sostenidos.
El «Triángulo de Ganadores» frente al estrangulamiento del deudor
Este escenario confirma el esquema distorsivo que rodea al endeudamiento de consumo en la Argentina:
Bancos y Fintech: Capturan rentabilidad mediante la colocación de créditos a Costos Financieros Totales (CFT) elevados. Cuando la capacidad de pago del usuario colapsa, refinancian a los sectores bancarizados y restringen el financiamiento digital.
Estudios de Cobranza y Fideicomisos: Adquieren las carteras morosas de ese 33,9% a precios de remate para ejecutar cobros extrajudiciales sobre salarios y haberes congelados.
El deudor de a pie: Atrapado en un «efecto pinza» donde los ingresos no acompañan la dinámica de precios en la canasta básica y las tarifas, viéndose forzado a recurrir al crédito no para invertir o progresar, sino para cubrir necesidades corrientes.
La deriva hacia el crédito informal
Existe una marcada falta de diagnóstico operativo en los sectores parlamentarios que respaldan la iniciativa oficialista. De aprobarse el proyecto sin herramientas de alivio ni quitas sobre intereses punitorios, el fenómeno del sobreendeudamiento no se detendrá por la sola vigencia de una norma.
Cuando una familia cae en la mora bancaria y queda posteriormente excluida del circuito fintech por falta de pago, la necesidad de cubrir la subsistencia persiste. Al cerrarse las puertas del sistema formal y semiformal, el deudor queda expuesto a la oferta de prestamistas privados e informales en el ámbito territorial, un terreno desprovisto de regulación donde priman la usura descontrolada y las dinámicas de cobro extorsivas.
El electorado demandó estabilidad, equilibrio fiscal y la contención de la inflación; no un aval para que el costo del reordenamiento macroeconómico recaiga de manera exclusiva sobre los sectores con menor margen de maniobra. Si la discusión en el recinto no reintroduce mecanismos de contención y renegociación accesibles, la macroeconomía podrá exhibir variables ordenadas en los registros oficiales, mientras la economía real de los hogares continúa sumergida en una espiral de endeudamiento impagable.
