miércoles 16 de septiembre de 2026 13:27:14

LA CRISIS METALÚRGICA Y EL MODELO DE «LOS TRES GANADORES»: CUANDO EL SECTOR REAL QUEDA AFUERA

El caso de la histórica planta metalúrgica de Burzaco —con sus 260 puestos de trabajo en riesgo y un pasivo ahogado por tasas de interés impagables— no es un hecho aislado. Funciona como la radiografía perfecta del modelo de acumulación actual y reabre el debate sobre la propuesta analítica de «Los Tres Ganadores», el esquema que explica quiénes capturan la renta en la Argentina contemporánea y quiénes pagan la cuenta del ajuste.

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Cuando la economía se estructura sobre la base de priorizar la valorización financiera, el sector extractivo primario y la intermediación de servicios sin valor agregado, el complejo industrial interno pasa a convertirse en la variable de ajuste inevitable.

Los tres actores que concentran la rentabilidad
El diagnóstico sobre la redistribución de la riqueza en el esquema vigente permite identificar claramente a los sectores beneficiados:

El sector financiero y bancario: Captura márgenes de rentabilidad extraordinarios mediante el encarecimiento del crédito, la intermediación de deuda y los altos costos del financiamiento de corto plazo que asfixian a las Pymes.

El complejo primario-extractivo: Se beneficia de esquemas impositivos diferenciales y marcos regulatorios a medida para la exportación sin procesamiento local, desvinculándose de la suerte del mercado interno.

Las grandes plataformas de servicios e intermediación: Concentran márgenes de ganancia operativos con baja carga de personal y mínima inversión en capital físico.

La industria nacional como el gran perdedor
La contracara de esa concentración es la economía real. Empresas como Fundición San Cayetano, que transforman insumos para la siderurgia, la energía eólica, el petróleo y la minería nacional, quedan entrampadas en una tenaza letal: caída del consumo interno, encarecimiento del crédito para capital de trabajo y costos fijos al alza.

El recurso al concurso preventivo es la manifestación judicial de esa distorsión. Mientras los sectores financieros celebran rendimientos en dólares, las plantas manufactureras de la Provincia de Buenos Aires deben congelar inversiones y hacer malabares para sostener las nóminas salariales. La crisis de la fundición bonaerense vuelve a demostrar que sin un proyecto que contemple a la industria nacional dentro del reparto de la renta, no hay equilibrio económico ni paz social sostenibles.