CAVALLO ADVIERTE QUE LA BAJA DE LA INFLACIÓN NO ALCANZA Y LA BANCA PÚBLICA SE POSICIONA COMO LA LLAVE DE LA REACTIVACIÓN
El exministro de Economía remarcó que festejar la desaceleración de los precios en medio de una recesión profunda es un error estratégico si no se activa el mercado interno. Frente al límite del ajuste fiscal, la consolidación de las deudas familiares a través de los bancos oficiales emerge como el instrumento financiero sin emisión capaz de inyectar el consumo que exige la economía real.
Periodismo con precisión política y económica. Apoyá nuestra labor. Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
Por Jorge Victorero
El debate sobre la sustentabilidad del programa económico sumó un llamado de atención insoslayable. El exministro de Economía, Domingo Cavallo, advirtió que la prioridad absoluta del Gobierno debe virar de forma urgente hacia la reactivación productiva, señalando que la baja inflacionaria lograda a costa de la parálisis del consumo y la licuación de ingresos resulta un equilibrio frágil e insuficiente para garantizar el desarrollo del país.
El planteo de Cavallo expone el gran dilema de la microeconomía actual:
Con salarios absorbidos por tarifas y más de seis millones de personas atrapadas en tasas usurarias con bancos privados y fintech, la demanda interna permanece congelada. Es en este punto crítico donde la banca pública —encabezada por el Banco Nación, el Banco Provincia y las entidades oficiales— se consolida como la llave técnica indispensable para destrabar la economía real sin alterar la disciplina presupuestaria.
A diferencia del sector financiero privado, orientado a la rentabilidad de corto plazo, la banca oficial posee la escala y la capacidad operativa para implementar un programa de canje y consolidación de pasivos (Debt Swap).
Comprando las carteras morosas a precio de descuento y unificando los compromisos de los hogares en cuotas fijas a tasas productivas en pesos, los bancos del Estado pueden liberar de forma inmediata una masa crítica de recursos que hoy se fuga en intereses punitorios.
Esta ingeniería financiera responde de manera directa a la advertencia de Cavallo:
No requiere emisión monetaria ni genera déficit fiscal, ya que el flujo de las cuotas que pagan los propios trabajadores cancela los títulos de consolidación emitidos.
Utilizar la banca pública para sanear la economía doméstica no es un auxilio populista, sino la herramienta de mercado más eficiente para devolver capacidad de compra a las familias, reactivar las ventas de las pymes y garantizar la recaudación tributaria que el propio Estado necesita para sostener su equilibrio.