miércoles 19 de agosto de 2026 21:23:24

POR QUÉ EL RIESGO PAÍS SUPERÓ LOS 500 PUNTOS Y MARCÓ SU NIVEL MÁS ALTO DESDE MAYO

El indicador de JP Morgan escaló un 3,5% en la jornada y superó la barrera de los 500 puntos básicos, acumulando una suba superior al 17% en lo que va de agosto. La combinación de un contexto global adverso con alza de tasas, dudas locales sobre la recuperación del empleo y el denominado «efecto cajero automático» sobre los bonos argentinos explicaron la aceleración del índice.

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La tendencia alcista del riesgo país argentino volvió a encender las alarmas en el mercado financiero tras superar la barrera de los 500 puntos básicos (ubicándose en torno a los 506 puntos), su valor más elevado en los últimos tres meses. Tras haber rozado mínimos de 400 puntos semanas atrás, la reversión del indicador frustró las expectativas del Gobierno de lograr un acceso rápido a la emisión de nueva deuda en los mercados internacionales.

Analistas y consultoras financieras destacan tres factores centrales para comprender esta escalada:

Efecto «cajero automático» en bonos soberanos: La consultora Grit Capital remarcó que los bonos argentinos en dólares (Bonares y Globales) se encuentran entre los activos más líquidos del universo de mercados emergentes. Ante exigencias globales de desarmar posiciones o buscar cobertura, los administradores de fondos venden títulos argentinos de forma prioritaria para hacerse de liquidez inmediata, amplificando la caída de sus cotizaciones.
Presión internacional por alza de tasas: La tasa de rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 30 años alcanzó el 5,30% —máximos en dos décadas—, acompañada por subas de tasas en Japón y Brasil. Este endurecimiento de las condiciones financieras globales retrajo el apetito por el riesgo en economías emergentes.
Incertidumbre local y heterogeneidad económica: Informes de ALyCs y analistas de mercado señalan que el sesgo negativo responde en gran medida a dinámicas internas. Los indicadores sociales y de actividad muestran una recuperación muy dispar, con rezago en los sectores más intensivos en mano de obra. Asimismo, los inversores empiezan a incorporar un «ruido político preelectoral» que eleva la exigencia de rendimiento para mantener deudas soberanas.