viernes 17 de julio de 2026 12:04:27

INTERNA EN LA CITY: LA INTERNA SECRETA ENTRE CAPUTO Y MILEI POR EMITIR PESOS ANTE EL TEMOR DE UN CORTE EN LA REACTIVACIÓN

Las mesas de dinero de la City porteña rompieron el silencio y dejaron al desnudo la primera gran pulseada de fondo dentro del corazón económico del Gobierno.

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Mientras el presidente Javier Milei defiende a rajatabla el dogma de la emisión cero en los atriles bursátiles, el equipo comandado por Luis Caputo debate en las sombras la necesidad fáctica de flexibilizar la oferta monetaria para inyectar liquidez en un consumo doméstico pulverizado.

El dilema en el mostrador financiero es de manual: reactivar el llano comunitario a riesgo de disparar el dólar y la inflación, o mantener la rigidez fiscal a costa de profundizar la recesión general.

La fisonomía monolítica que el oficialismo intenta proyectar ante los mercados financieros acaba de exhibir una grieta de proporciones estructurales en el mostrador donde se maneja el dinero real.

Los pasillos de la City, reflejados en las crónicas de pasillo, confirman que la pax cambiaria convive con una tensa pulseada subterránea entre el ala técnica del Palacio de Hacienda y el propio despacho presidencial.

El debate ya no pasa por las proyecciones del largo plazo, sino por una urgencia fáctica inmediata: cómo reactivar una economía real en la que el ciudadano de a pie ya no tiene pesos para convalidar los precios ni para sostener sus gastos elementales.

Para la mirada analítica y rigurosa de nuestra Redacción en PRISMA, los términos de esta disputa exponen las contradicciones entre la teoría de laboratorio y el barro del territorio:

La tentación de flexibilizar el grifo:

Desde el entorno de Luis «Toto» Caputo se empieza a evaluar la alternativa de dejar fluir algo más de oferta monetaria en el circuito informal. Los técnicos del ministerio palpan que el freno de la actividad tocó un piso de preocupación política y que, sin un mínimo de circulante que estimule el llano comunitario, las persianas comerciales seguirán cayendo de forma irreversible.

La rigidez del Presidente:

En la vereda opuesta, la ortodoxia purista de Javier Milei bloquea cualquier maniobra que huela a emisión.

Para el mandatario, el valor de la moneda y la certidumbre de los activos financieros dependen de no ceder un solo centímetro en el control de los agregados monetarios.

Quienes respaldan esta postura advierten que emitir para reactivar artificialmente operaría de forma ineludible como un bumerán que impactará de lleno en las cotizaciones del dólar y recalentará el índice de precios mayoristas.

El dilema de las mesas de trading:

Los operadores bursátiles miran la fisonomía de este choque con extrema cautela. En las mesas de dinero saben que confundir el veranito financiero del mercado global con un suelo permanente de recuperación local puede ser el error más costoso del año.

La economía argentina compite en desventaja si el frente doméstico sigue crujiendo bajo el peso de deudas y morosidades crónicas.

La moneda sigue girando en el aire de una gestión económica que empieza a experimentar las fatigas del propio material doctrinario.

La pulseada interna de Balcarce 50 corre el velo de una realidad fáctica:

El desapego por las urgencias de los hogares y las pymes tiene un límite matemático que las mesas de dinero ya empezaron a facturar.

Forzar una reactivación emitiendo pesos destruye el relato de la inflación en baja, pero mantener el congelador encendido puede terminar congelando los votos necesarios para sostener el mostrador del poder real en las urnas que se avecinan.