martes 30 de junio de 2026 10:29:03

ECONOMÍA EN MODO SERRUCHO: LA DISPARIDAD SECTORIAL PROFUNDIZA LA BRECHA ENTRE EL MODELO EXTRACTIVO Y LA ACTIVIDAD URBANA

Los datos desglosados del INDEC confirman que la leve mejora interanual del 1,6% en abril estuvo sostenida exclusivamente por el agro y la minería. En contrapartida, el consumo y la producción en las ciudades volvieron a tropezar, con fuertes caídas en comercio, industria y pesca.

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El análisis fino del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de abril ratifica lo que la calle percibe a diario: no hay una recuperación uniforme, sino una economía que opera en modo «serrucho», alternando subas y bajas con una profunda disparidad entre sectores. Si bien el nivel general registró un avance del 1,6% en la comparación interanual, la serie desestacionalizada arrojó una preocupante caída del 1,5% respecto a marzo, desinflando el optimismo de los meses previos.

El sostenimiento del índice positivo interanual quedó concentrado en muy pocas manos. Los denominados «ganadores naturales» del modelo volvieron a liderar el podio: la Explotación de minas y canteras registró un salto del 17,1%, seguida por la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura con un avance del 10,9%. Entre ambos rubros aportaron 1,8 puntos porcentuales, convirtiéndose en el único motor real que evitó que el indicador general cayera en terreno negativo.

La otra cara de la moneda —y la que más afecta al pulso diario de la provincia de Buenos Aires y sus principales centros urbanos— la muestran los sectores vinculados al mercado interno y la actividad laboral masiva. De los 15 sectores evaluados por el INDEC, ocho sufrieron retrocesos. El golpe más duro en volumen se lo llevaron el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, que se contrajo un 3,2%, y la Industria manufacturera, con un retroceso del 2,9%. Por su parte, la actividad pesquera registró el derrumbe porcentual más drástico del mes, hundiéndose un 28,4%.

Esta radiografía del poder real expone las limitaciones del actual esquema macroeconómico de shock. Mientras los sectores primarizados y de exportación logran dinamismo, la economía real —aquella que genera empleo formal urbano y sostiene a las PyMEs del conurbano y el interior— sigue atrapada en la recesión. El «serrucho» no es más que el reflejo de un país que crece a dos velocidades, donde el consumo interno paga el costo del ordenamiento fiscal y financiero sin señales claras de un derrame genuino hacia los sectores postergados.