APAGÓN INDUSTRIAL: QUEBRÓ AIRES DEL SUR, LA FABRICANTE DE ELECTRA Y FEDDERS, DEJANDO A 140 FAMILIAS EN LA CALLE
La confirmación oficial del quiebre y cese de operaciones de la firma Aires Del Sur (ADS) en el Boletín Oficial marcó el fin de una era para la industria de la línea blanca en la Argentina.
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La fabricante de los históricos acondicionadores de aire Electra y Fedders formalizó su estado de insolvencia y cesación de pagos irreversible tras el fracaso de un salvataje con inversores de origen chino. Mientras la conducción gremial de la UOM Río Grande asimila el impacto del despido de 140 operarios especializados, la trama judicial destila fuertes sospechas de vaciamiento por parte de proveedores damnificados. El colapso funciona como el primer síntoma estructural de la asfixia que padece el Régimen de Tierra del Fuego, jaqueado por la apertura de importaciones y la quita de aranceles impulsada desde el Palacio de Hacienda.
La crisis estructural de los sectores productivos domésticos sumó un capítulo dramático en el extremo sur del país. Aires Del Sur, una firma insignia del ensamblaje electrónico, firmó su certificado de defunción corporativa exponiendo una inviabilidad financiera terminal.
Las causas técnicas de la quiebra: La solicitud de quiebra fue requerida por el propio directorio de la firma, presidido por Roberto Ángel Ceretti, quien había asumido en noviembre de 2025 tras la salida de los anteriores propietarios, Juan Pablo y Juan Ignacio Guaita. En el expediente judicial, la administración describió una «cesación de pagos actual, generalizada e irreversible».
Los números presentados ante el tribunal exponen la trampa del costo financiero local: con tasas de interés bancarias que oscilaban entre el 25% y el 30% anual para financiarse mediante el descuento de cheques y preventas, y márgenes de utilidad post-impuestos estancados en apenas el 10% u 15%, el modelo de autofinanciación acumuló un pasivo insostenible que terminó por devorarse el capital de trabajo neto.
El fallido salvataje chino y las sospechas de vaciamiento: En un intento desesperado por eludir la quiebra, la conducción de ADS negoció hasta último momento con la corporación asiática Chigo Group. El plan contemplaba la venta total o parcial de la planta de Tierra del Fuego (tasada por el Banco Nación en más de USD 15 millones) y una inyección urgente de USD 5 millones para capital de trabajo, reemplazando el costoso crédito local por financiamiento de proveedores a 150 días para ensamblar hasta 14.000 kits de aire mensuales. La demora de los auditores chinos en aprobar el desembolso sepultó los tiempos técnicos de la empresa.
Sin embargo, el frente judicial promete derivaciones penales pesadas. Proveedores directos de la firma denunciaron bajo estricta reserva de identidad la existencia de una presunta maniobra espuria: «Pusieron gente que no existe, adrede para quebrar la empresa. Nos hicieron trabajar a doble turno sobre el final para llevarse los equipos terminados y venderlos en el mercado informal», deslizaron los damnificados, alimentando la hipótesis de un vaciamiento corporativo planificado.
El impacto del «Factor Sturzenegger» sobre Tierra del Fuego: En el Poder Real, la quiebra de Aires Del Sur excede los errores de su manejo comercial y se alinea con la demolición controlada del subrégimen industrial de promoción de Tierra del Fuego (vigente desde 1972). Recientemente, el Banco Mundial dictaminó que este mecanismo —que le insume al Estado nacional un «costo fiscal» estimado por la organización Fundar en USD 1.070 millones anuales— representa un diseño «fallido y empañado por interferencias políticas».
La estocada de gracia la aplicó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, con la eliminación total de los aranceles de importación para productos tecnológicos e informáticos. Al abrir el grifo a los bienes terminados provenientes del exterior, el Gobierno nacional desarmó la protección aduanera de Río Grande, transformando las costosas estructuras de ensamblaje del sur en plataformas comerciales económicamente inviables frente a la competencia importadora global.