POLÍTICA: POLARIZACIÓN EXTREMA: «EL ATRÁS DE ESCENA» DE LOS AFICHES «AXEL O MILEI» Y POR QUE LA ROSADA FESTEJA LA INTERNA DEL PJ
La aparición de una masiva campaña de afiches con la consigna «Axel o Milei» en las calles porteñas expuso la aceleración de la estrategia de pinzas que domina la política argentina de cara al 2027.
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Detrás del despliegue callejero se esconde una compleja jugada de autonomía liderada por el ministro bonaerense Andrés «El Cuervo» Larroque, concebida como un mensaje directo hacia la conducción de Cristina Kirchner y las aspiraciones de Sergio Uñac dentro del PJ. Lejos de preocuparse, en el entorno de Javier Milei celebran la radicalización del gobernador de la provincia de Buenos Aires, bajo la premisa de que confrontar contra la expresión más pura del kirchnerismo es el escenario ideal para garantizar los planes de reelección del oficialismo.
Las paredes del centro político nacional amanecieron convertidas en el tablero donde el oficialismo libertario y el kicillofismo ejecutan un juego de mutua conveniencia, clausurando de forma anticipada cualquier opción de centro de cara a los próximos turnos electorales.
La pista del «Cuervo» Larroque y el mensaje a Cristina: Aunque desde la gobernación de La Plata intentaron tomar distancia formal de la autoría de los afiches azules, las terminales políticas de la capital provincial confirman que la movida fue ejecutada de forma autónoma por la agrupación «La Patria es el Otro», la plataforma militante que comanda el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroque.
En los pasillos de Balcarce 50 leen este movimiento en clave estrictamente interna del peronismo. Para los estrategas libertarios, el cartel es la respuesta de Kicillof a la reciente reaparición del exgobernador de San Juan, Sergio Uñac.
Con la explícita habilitación de Cristina Kirchner, Uñac anotó su nombre para el 2027 y pateó el hormiguero al declarar que «ni Kicillof ni yo tenemos avales para ser el candidato natural», reclamando elecciones internas abiertas. Con los afiches, el kicillofismo busca clausurar esa discusión y forzar su centralidad como el único retador legítimo.
El festejo encubierto en la Casa Rosada: «Nos conviene Kicillof. Si fuese ellos, pensaría que la campaña la impulsamos nosotros», ironizó una de las principales fuentes del ecosistema libertario ante las consultas periodísticas.
En el Poder Real, el laboratorio que comanda Santiago Caputo no tiene intenciones de apurar el lanzamiento de la campaña —la cual estiman patear para después del Mundial de mediados de año—, pero celebran que el PJ elija el camino de la radicalización.
La lógica de La Libertad Avanza (LLA) es implacable: la supervivencia del proyecto oficialista requiere mantener vivo el espejo de la polarización con el kirchnerismo. «La alternativa tiene que ser lo más kuka posible.
Contra un peronismo blando nos van a hacer transpirar», confiesan con pragmatismo en los despachos presidenciales. Al etiquetar a Kicillof como el rival directo, Milei logra dos objetivos simultáneos: aglutinar el voto antikirchnerista de la clase media y licuar los debates sobre el impacto del ajuste o los ruidos internos del Gabinete.
Para el análisis de PRISMA sobre el ,»Poder Real»: los afiches callejeros demuestra que la polarización no es un accidente, sino el principal activo de gobernabilidad que comparten la Casa Rosada y la Gobernación de La Plata.
A Milei le urge personificar el «pasado soviético» en la figura de Kicillof para justificar la asfixia de fondos y culpar a las provincias por la falta de recursos en áreas sensibles como el colapso hospitalario municipal o las trabadas paritarias estatales de mayo.
A Kicillof, por su parte, subirse de forma anticipada al ring presidencial le otorga el blindaje político necesario para resistir el embate interno de La Cámpora y tapar las urgencias financieras de su propia gestión.
La trampa de este escenario ideal que festejan los analistas de Balcarce 50 es que subordina la suerte del país exclusivamente al éxito o fracaso de la macroeconomía de los próximos meses.
Mientras las estructuras del PJ se entretienen estirando su interna hasta el año que viene bajo las miradas de Máximo Kirchner y Victoria Tolosa Paz, la sociedad real queda atrapada en una campaña electoral abstracta de cara al 2027, con un bolsillo asfixiado por las deudas de las tarjetas y el costo de vida diario.