martes 10 de febrero de 2026 04:52:37

POLÍTICA: EL PRESIDENTE Y SU DECIMOTERCER VIAJE A EE.UU. «DIPLOMACIA DE ESTADO O UNA EMBAJADA DE ADORNO»

El próximo 10 de febrero, Javier Milei partirá nuevamente hacia Florida para reunirse con Donald Trump. Mientras la economía nacional atraviesa un momento crítico, surge la pregunta inevitable: ¿para qué tiene la Argentina un embajador en Washington si el Presidente debe viajar personalmente para cada gestión?

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La noticia de un nuevo traslado presidencial al exterior ha vuelto a encender el debate sobre las prioridades de la gestión: el presidente Javier Milei viajará a Estados Unidos el próximo 10 de febrero. El destino es la residencia de Mar-a-Lago, donde participará de una gala de honor junto a Donald Trump.

El rol del embajador bajo la lupa Este viaje, que representa la decimotercera visita del mandatario a suelo estadounidense desde que asumió, pone en tela de juicio la eficiencia del Servicio Exterior. La Argentina cuenta en Washington con una embajada estratégica, hoy liderada por Alejandro Oxenford, un hombre del riñón presidencial designado específicamente por sus vínculos con el poder político y empresarial de ese país.

En cualquier estructura diplomática profesional, es el embajador quien se encarga de aceitar los vínculos, representar al país en eventos de gala y llevar adelante las gestiones cotidianas. Sin embargo, en la práctica actual, la figura del embajador parece quedar desdibujada, obligando al Presidente a cruzar el océano de forma recurrente para tareas que bien podrían delegarse.

¿Presencia o ausencia? Mientras el oficialismo defiende estas giras como una forma de «insertar a la Argentina en el mundo», el contraste con la realidad doméstica es inocultable. Con una inflación que no da tregua y una recesión que golpea el consumo nacional, la recurrente ausencia del jefe de Estado en el territorio genera interrogantes sobre quién lleva el timón en los momentos de mayor tensión interna.

Si Argentina cuenta con un cuerpo diplomático capacitado y un embajador con llegada directa a la futura administración Trump, la insistencia de Milei por estar físicamente presente en cada evento del Norte parece responder más a una agenda de posicionamiento personal que a una necesidad urgente de la Nación.

En definitiva, mientras el avión presidencial vuelve a despegar, los ciudadanos se preguntan si no sería más provechoso que esa energía se vuelque en atender los problemas de fondo que hoy afectan a todos los argentinos, dejando la diplomacia de gala en manos de quienes fueron designados para esa tarea.