ECONOMÍA: EL FIN DE LA «ÉRA LAVAGNA»: EL GOBIERNO FRENA EL NUEVO ÍNDICE Y CONDICIONA LAS PARITARIAS
La renuncia de Marco Lavagna, tras fuertes discusiones con Luis Caputo, deja al descubierto la estrategia oficial: mantener un sistema de medición de 2004 que subestima los tarifazos. Al usar un termómetro desactualizado, el Gobierno no solo maquilla la inflación, sino que impone un techo artificial a las negociaciones salariales.
La salida de Marco Lavagna del INDEC fue el resultado de una tensión técnica que el ministro Caputo no quiso ceder. El eje fue la actualización del IPC: Lavagna buscaba aplicar una medición que reflejara el gasto real de hoy, donde los servicios y el transporte devoran los ingresos. Al frenar este cambio y seguir con el método del año 2004, el oficialismo se asegura un índice más bajo, pero con un costo social altísimo.
Esta «trampa estadística» tiene un impacto directo en las mesas de negociación. Al presentar números de inflación que ignoran el peso real de las facturas de luz y gas, el Estado empuja a los gremios y empresas a discusiones estériles. Se otorgan aumentos basados en una ficción del 2% o 3%, mientras que en la vida real, el costo de vida sube por el ascensor de las tarifas. El resultado es una paritaria que nunca alcanza, porque el punto de partida es un dato que no representa el bolsillo del trabajador moderno.