domingo 28 de febrero de 2021 🕒 16:45:14
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EL PRESIDENTE APUESTA A SU REELECCIÓN PESE A LAS AMBICIONES POLÍTICAS DE MÁXIMO KIRCHNER Y LA CÁMPORA

En el plan político diseñado por Alberto Fernández y su staff de personalísima confianza, el factor tiempo es clave para lograr sus resultados estratégicos. Asumen que tienen una base electoral del 30 por ciento del padrón y que para derrotar a la oposición

Alberto Fernández ya decidió competir por su reelección en 2023 y tiene un exhaustivo plan político que se apoya en la vacunación masiva contra el COVID-19 y en una mejora en las condiciones económicas del país. El Presidente y su círculo más cercano consideran que estas eventuales circunstancias pueden significar un triunfo en los comicios de octubre. Y esa victoria -calculan- despejaría el camino para optar por un nuevo mandato en la Casa Rosada, pese al proyecto de poder propio que construye Máximo Kirchner sostenido por Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora.

En el plan político diseñado por Alberto Fernández y su staff de personalísima confianza, el factor tiempo es clave para lograr sus resultados estratégicos. Asumen que tienen una base electoral del 30 por ciento del padrón y que para derrotar a la oposición es necesario sumar -al menos- un porcentaje superior al 10 por ciento.

Los asesores presidenciales consideran que estos diez puntos electorales, perdidos por Alberto Fernández en un año de gestión, se pueden recuperar con la vacunación masiva y la materialidad de una mejora económica que modifique el actual humor social de la clase media y media baja.

Esa pretensión política tiene un problema estructural en estos días de febrero. No hay en el país semejante cantidad de vacunas rusas, y si las hubiera ya distribuidas en todo el país, no hay aún suficiente aparato logístico para aplicar un promedio de un millón de vacunas por mes.

Al margen de la vacunación masiva como argumento electoral, el plan de reelección de Alberto Fernández se apoya en la recuperación económica de la Argentina. Los estrategas presidenciales manejan dos conceptos básicos al momento de explicar la economía en tiempos: “Materialidad efectiva” y “Sensación de materialidad”.

Un documento oficial explica -en números- el argumento de la “Materialidad efectiva” asegurando que “la construcción creció en diciembre 27,4 por ciento interanual”, que “en el sector automotriz las terminales tuvieron el mejor enero en cuatro años”, que ” la siderurgia tuvo un enero extraordinario con el consumo de energía subiendo más del 50 por ciento” y que “ya se recuperaron todos los puestos de trabajo perdidos por los efectos del COVID-19?.

La apuesta a la mejora de la economía encierra una decisión política que tiene connotación de secreto de Estado. El Gobierno no cerrará ningún acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), si sus recomendaciones implican perder las elecciones de 2021 y enterrar la voluntad presidencial de competir en 2023 por cuatro años más de mandato en la Casa Rosada.

-¿Y si el acuerdo significa un ajuste económico, la reforma laboral o cambiar la fórmula de los haberes jubilatorios?-,

-¿Cómo van a explicar esa decisión política?

-En septiembre hay un vencimiento, ¿cómo van a hacer?

-Buscaremos una decisión política de los países. Ya tenemos el apoyo de Macron, Xi Jinping, Putin y Merkel.

El plan de reelección de Alberto Fernández se apoya en la vacunación masiva contra el COVID-19 y un eventual rebote de la economía. La estrategia necesita tiempo, que Putin cumpla con su palabra y que el board del FMI acepte dictar un waiver para postergar el pago de la deuda externa, si el Gobierno rechaza sus recomendaciones por las consecuencias políticas que puedan causar en los comicios de octubre.

Máximo Kirchner continúa acumulando poder interno y también aguarda los resultados de las elecciones de medio término. Es apoyado por La Cámpora y conducido por Cristina Fernández de Kirchner, que sueña con entregar la banda presidencial a su hijo mayor. Por Román Lejtman. Fte. Infobae