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SENADO: EL MARTES SE DEBATE EL ABORTO LEGAL CUYO FINAL ESTARÌA EN MANOS DE LOS INDEFINIDOS

Hoy los números hablan de un virtual empate en 33, con 5 indecisos que resolverán la suerte del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo

Cuando a fin de año, que faltan apenas unos días, se hagan los balances de la actividad legislativa de este dramático 2020, seguro el tema del aborto será uno de los principales. Y ni qué decir si se aprueba, será un hecho histórico equiparable al divorcio, votado en ambas cámaras en tiempos de Raúl Alfonsín, con una polémica similar a la que despierta este tema, aunque seguramente con ánimos menos encendidos que un tema donde se habla de vida y muerte, que no es lo que sucedía en aquel debate definido en 1987 y que se plasmó en la Ley 23.515, promulgada el 12 de junio de ese año.

Si eso ocurre se sabrá nada menos que este martes 29 de diciembre. O mejor dicho, en la madrugada del miércoles 30, pues nada indica que en el Senado vaya a darse un debate exprés, como sí fue el tratamiento en comisión. Distinto a lo que sucedió en 2018, cuando el proyecto tuvo media sanción el 14 de junio y recién se votó el 9 de agosto venidero.

Encima el horario convocado para la sesión especial de este martes es el de las 16; infrecuente, pues la Cámara alta siempre sesiona a partir de las 14, y ameritaba en esta oportunidad que fuera convocada a sesionar más temprano. No fue así, garantía de que el debate se extenderá más allá de medianoche. Señal también de final abierto, podría interpretarse si nos ponemos finos con el análisis, pues si el oficialismo tuviera garantías de la aprobación de esa ley, no cabe duda de que la reunión se hubiera convocado para bien temprano, cuestión de tener el título resonante para las 10 de la noche. Detalles.

Como sea, el Gobierno parece convencido de que logrará la aprobación de esta norma que impulsa el Poder Ejecutivo. No hay razón para que exprese lo contrario, es parte del juego infundir esa confianza que amalgama votos propios, aunque siempre sin un triunfalismo que nadie se creería, pero que sirve también de paragolpes si la norma resulta rechazada.

Porque a priori, el panorama arranca inusualmente parejo. No es como en 2018, cuando con el correr de los días y las definiciones se iban anunciando, los votos se apilaban del lado celeste y se llegó finalmente a la sesión con la certeza de que la ley iba a ser rechazada. Hoy los números hablan de un virtual empate en 33, con 5 indecisos que resolverán la suerte del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Pero antes de ver quiénes son esos “indefinidos” -término más acorde, pues a esta altura es casi seguro que no hay indecisos- debemos considerar un detalle no menor, casi clave: el estado de salud del expresidente Carlos Menem, a quien se contabiliza como un voto celeste, pero cuya internación y, sobre todo, la seriedad de su estado, hacen muy difícil que vaya a participar de la votación. Su hija Zulema ratificó que el senador riojano es un voto celeste y que mantiene las convicciones que durante su presidencia lo llevaron a instituir el Día del Niño por Nacer. Habrá que ver si termina emulando a la diputada nacional oficialista Blanca Osuna, que hasta dio un discurso favorable al proyecto desde la clínica entrerriana donde se encontraba internada, afectada de Covid-19. No daría un discurso en su caso, pero al menos votaría en contra. Difícil.

Así las cosas, quienes abogan por el rechazo al proyecto llegan al debate de este martes prácticamente resignando dos votos seguros. El de Menem, si no se repone para ese día, y el del tucumano José Alperovich, de licencia desde hace más de un año, mientras la justicia lo investiga por acusaciones de violación. Ambos votaron hace dos años en contra y fueron parte entonces de los 7 votos de diferencia que el rechazo le sacó a los verdes.

Entre los “indefinidos” hay dos entrerrianos: el oficialista Edgardo Kueider y la radical Stella Maris Olalla, que no eran senadores en 2018, razón por la cual no se cuenta con el antecedente de esa votación, ni abrieron la boca en público sobre este tema. Del primero había trascendido su convicción contraria a la aprobación del aborto, pero él nunca lo confirmó. Se cuenta en cambio con un dato saliente: firmó el dictamen del proyecto, aunque lo hizo en disidencia. Lo cual lo acercaría a votar positivo, pero no podría descartarse una abstención si no se aceptaran modificaciones.

En el caso de la senadora de Juntos por el Cambio, no firmó el dictamen, lo cual podría interpretarse como un rechazo, aunque también le serviría para estirar el suspenso.

Celeste por haber votado así en 2018 y muy convencida entonces, la rionegrina Silvina García Larraburu es otra de las indefinidas, aunque solo la mantenemos así porque no ha confirmado públicamente qué hará. Porque todo indica que esta senadora que se diferenció de sus pares kirchneristas hace dos años votando en contra, ahora habría reconsiderado su postura. Sin ir más lejos, firmó el dictamen del jueves. Es entonces casi casi un voto verde.

Otro que en 2018 votó en contra y hoy aparece indefinido es el salteño Sergio “Oso” Leavy. Como opositor, no tuvo dudas hace dos años, y por eso se lo mantuvo durante todo este tiempo del lado celeste. Sin embargo comenzó a crecer la sospecha de un cambio de postura a partir de la reunión que mantuvo hace dos jueves con Alberto Fernández en la Rosada y sobre todo sus dichos en una entrevista que le hicieron en su provincia, en la que se mostró absolutamente ambivalente. “Estamos debatiendo, no es una decisión tomada”, dijo sobre lo que hará el 29, tras contar que se había reunido con sectores celestes y verdes. El suyo entonces es un voto que puede ir para cualquier lado, como él mismo confiesa, pero da la sensación de que si llegado el momento se lo necesita para desnivelar a favor de la aprobación, el oficialismo podrá contar con él.

La quinta incógnita es una que tampoco se pudo definir en 2018: la neuquina Lucila Crexell. En esa oportunidad se abstuvo, y ante este debate mostró señales que la ponían más cerca de votar a favor que en contra, fundamentalmente a partir de que se mostró favorable a la despenalización. Sin embargo ponía reparos relacionados con las semanas hasta las cuales se podría realizar la interrupción del embarazo. Ella aceptaba hasta la semana 12, cuando el proyecto oficial señala la 14. Eso no cambió y entonces su postura tampoco habría mutado respecto de 2018. Hoy se la interpreta más del lado de la abstención y hasta el rechazo, que votando a favor.

Una radiografía rápida de los indecisos le daría entonces una luz de ventaja a la aprobación, sobre todo considerando la situación de Carlos Menem. Sin embargo ahí no hay que detenerse, sino echar un vistazo sobre los que aparecen como “definidos”. Porque nada está cerrado.

Se destaca el caso del rionegrino Alberto Weretilneck, quien expuso sus reparos el jueves, de cara a la firma del dictamen. Pidió modificaciones, asegurando que la ley así sería “inviable”. A priori, el oficialismo no aparece dispuesto a concederlas. Se sabe que desde la Rosada lo llamaron para pedirle reconsiderar su postura, garantizándole que sus reparos serían atendidos a la hora de la reglamentación. Pero son demasiado profundas las correcciones que promueve como para que pueda confiar convencido en esa promesa. Es un voto verde, pero insiste con los cambios y su postura atrajo la de otros senadores, como Kueider, que tomó esos argumentos para justificar su disidencia.

Otro senador que guarda silencio y que en 2018 votó a favor es el radical catamarqueño Oscar Castillo. Había trascendido que estaba analizando abstenerse, pero desde su entorno dijeron que mantenía la postura de hace dos años. Hoy no aparecen tan convincentes. Todo puede suceder a la hora de votar.

Similares versiones corrieron respecto de la cordobesa Laura Rodríguez Machado, que votó a favor en 2018. El jueves no firmó el dictamen, aunque fuentes cercanas a la senadora del Pro aclararon que lo había hecho para evitar presiones. Vicepresidente del partido fundado por Mauricio Macri, asegura que el expresidente no les ha pedido que voten en contra para infringirle una derrota al Gobierno. Aclaran que lo que vaya a hacer lo anunciará directamente en el recinto, cuando le toque hablar, pues se anotará para hacerlo.

El debate de este martes promete ser acalorado, con final abierto y tensión creciente. Y nada puede descartarse, incluso una aprobación con modificaciones -que hoy el oficialismo rechaza, insistimos-, y su vuelta a Diputados para convalidarlas. Falta muy poco para evacuar todas las dudas.Por Josè Angel Di Mauro. Fte. El Parlamentario