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¿CÓMO PIENSA LA MASA ARGENTINA Y A DÓNDE VAMOS A PARAR SI SEGUIMOS ASÍ?.

Publicación: 16/12/2018

El caso Fardin contra Darthés, produjo una revolución en la sociedad. Condena social prematura que abarca las miradas de todos y que hacen dejar de lado otros temas que son de vital importancia para la Nación

POR DAVID LEÓN. Desde que comencé a escribir y a indagar diversos temas que atañen a la sociedad en la que vivimos, he observado que el pensamiento del argentino en general es muy fluctuante y comprende en sí, una amplia gama de “tipos de pensamientos” si se quiere. Aún no logro comprender bien si atina hacia algún punto, cual si fuera un norte o si el pensamiento argentino, es una bola amorfa que no consigna en su existencia un consenso a modo de decir “esta es nuestra forma de pensar y hacia allá vamos”.

Tan solo un hecho sucedido durante esta semana que pasó, la denuncia plasmada en la justicia de Nicaragua por parte de la joven actriz Thelma Fardin, en contra de su presunto abusador, Juan Darthés, dejó boquiabierto a la sociedad argentina. Cuando digo “un hecho”, no estoy minimizando lo reprobable que resulta el hecho denunciado (si es que ocurrió), sino que quiero dejar en claro una cuestión y a eso apunto.

En la Argentina, donde distintos ex funcionarios y empresarios, están con prisión preventiva por hechos (supuestos) de corrupción, donde la ex presidente está imputada por distintas causas de un pesado tenor, donde la familia del actual presidente es citada a indagatoria por el pago de coimas, en definitiva; en un país donde su futuro se hipotecó a cuesta del bienestar de la casta política que nos gobernó y nos sigue gobernando, la cual “presuntamente” lo logró de manera ilícita, los argentinos ponemos en el centro de la mira un hecho que (si sucedió o no) debería ser la justicia quien se expida y no nosotros como sociedad quienes juzguemos y condenemos, sin careos, sin testimonios, sin elementos contundentes, en fin… caemos en un error garrafal como sociedad, enjuiciamos sin fundamentos.

Durante la semana que pasó, los medios masivos de comunicación tuvieron en el centro de sus pantallas a la actriz querellante y al actor acusado, pidiendo opiniones de otros colegas de las partes, quienes se atrevieron a  vociferar si se lo defiende a uno o al otro. Las distintas redes sociales, por su parte, se hicieron eco de esta noticia y la sociedad se vistió de juez, condenando o absolviendo con comentarios que rozan lo inverosímil y que, hasta dejan mucho que desear en algunos casos. Otros recordaron con memes y comentarios descalificativos,  apuntando a Marcelo Tinelli como uno de los primeros “cosificadores” de las mujeres en sus diversos programas de bailes y “strep tease`s”.

Ahora bien, en este editorial quiero dejar bien en claro que repudio todo hecho de abuso sexual contra hombre o mujer y que de suceder, debe ser castigado con las máximas penas existentes en el código penal. Sin embargo, lo aquí expuesto apunta a otra cuestión, no quiero entrar en el hecho de si le creemos o no a la denunciante o al acusado; lo que quiero dejar expuesto es otra cosa.

Durante los días pasados, todos se enfocaron en el tema de la denuncia de la actriz acompañada por un grupo de colegas suyo que se autodenominaron “Colectivo de actrices” y gran parte de la sociedad cuestionó el uso del pañuelo “pro aborto legal” que portaban las mismas, cayendo una y otra vez en el mismo tema, dejando pasar por alto, que el ex vicepresidente de la Nación, el señor Amado Buodou quedaba libre condicionalmente, luego de pagar una fianza cotizada en $ 1.000.000, el mismo personaje político que en una entrevista con el periodista Mauro Viale dijo que los chicos “llevan guita” pero admitió que la gente lo ayuda. “Mucha gente deja pañales en la puerta de mi casa”, sostuvo dando alusión a cómo mantiene a su hijo. El mismo que no tenía para comprar pañales ayer, hoy paga una fianza millonaria -¿Qué cosas no?-

Pero por otro lado, los argentinos seguimos jugándola de jueces en un caso que le corresponde a la justicia dictar la definición del mismo. Me pregunto ¿en qué momento los argentinos perdimos la objetividad? Y me lo pregunto seriamente, porque para acusar o para sentenciar un juicio sobre un hecho o una persona, debemos analizar las pruebas, los sucesos y el marco de lo sucedido, no nos podemos quedar con el testimonio de una persona o de unas personas. ¿Cuándo los medios masivos de comunicación pasaron a jugar un rol fundamental en el pensamiento del argentino? Fíjense que nadie, pero ¡absolutamente nadie! Le dio artículo a la liberación de Boudou, más allá de los obsecuentes de siempre que se presentaron con pancartas, en un acto ripioso de apoyo.

Es por lo anteriormente expuesto que me pregunto enfáticamente: ¿cómo piensa la masa argentina y a dónde vamos a parar si seguimos así?

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