viernes 4 de diciembre de 2020
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Mascherano 2015

Más allá de las chanzas en las redes, cabe analizar por qué Mascherano despertó pasión en pocas horas, más allá de su credo “humildad, trabajo y sacrificio” (cosas que la sociedad querría ver en cualquier modelo de liderazgo, en todos los ámbitos).

masxche4Por Carlos Fara: Seguro que más de uno lo pensó. Con lo fría que está la gente respecto a las opciones de candidatos presidenciales, no solo se puede sumar el nombre del héroe de la selección.

Más allá de las chanzas en las redes, cabe analizar por qué Mascherano despertó pasión en pocas horas, más allá de su credo “humildad, trabajo y sacrificio” (cosas que la sociedad querría ver en cualquier modelo de liderazgo, en todos los ámbitos).

Veamos el panorama de la carrera presidencial. Panorama relativamente congelado donde nadie gana ni pierde muchas posiciones. La crisis produce mucha cautela en los candidatos, nadie arriesga muchas opiniones sobre qué harán, amén de cierta carencia de ideas. El gobierno trazó una línea Maginot que ahora obliga a los opositores a robarse figuras entre sí (la última semana Amadeo pasó de Massa a Macri). El gran líder no aparece. Ningún candidato es comentario en la calle, como sí lo fueron en su momento Alfonsín, Menem, los del Frepaso y los Kirchner. En ese contexto la gente pide huevos.

Veamos la selección. Empezó el campeonato con exceso de cautela y teniendo que cambiar sobre la marcha. Saca pocas diferencias. Pasa de los 4 magníficos a los 11 guerreros. Sabella logra parar una línea Maginot en el fondo y el medio que complica hasta los rivales más peligrosos. El líder (Messi) no aparece. En ese contexto la gente pide huevos (Mascherano).

Simplificando, los 2 escenarios tienen fuertes semejanzas. Solo que en la selección apareció Mascherano, y la elección presidencial está todavía muy lejos.

La mayoría social está pidiendo más cambio que continuidad: 64 % vs. 36 % en estos momentos. Sería muy raro que esa tendencia se modifique, más allá de la proporciones. Por lo tanto, la pregunta sigue siendo quién expresa mejor el tipo de cambio que la mayoría demanda.

Dentro del 64 % que pide cambios, dos tercios quieren “mantener algunas cosas y cambiar la mayoría”, mientras que el tercio restante pide “hacer algo totalmente distinto”. En ambos segmentos gana Massa con comodidad y obtiene prácticamente los mismo porcentajes. Macri se le acerca mucho al de Tigre cuando se analiza solo el segmento de los que piden cambio total. Diríamos entonces que hoy Massa duplica la intención de voto de Macri porque el alcalde porteño sugiere más cambio de lo que la gente quiere, mientras que el ganador del año pasado está cómodamente instalado en el centro del escenario, sintonizando con los matices mayoritarios.

Nadie es Messi (y a esta altura nadie lo pide). Quieren un Mascherano. Alguien que ponga garra, audacia medida, humildad. Se aprecia más eso que el genio de la lámpara con la incertidumbre de que no aparezca.

Massa no parece un Messi, ni cultiva serlo. El año pasado demostró audacia y huevos y se llevó el premio mayor. Con eso por ahora le alcanza para estar por encima del resto. Pero eso no alcanza para llenar el vacío…

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