martes 24 de noviembre de 2020
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POLITICA: Mirar la Pelota no al jugador

600x0_662215Por Carlos Fara. Dicen los técnicos de fútbol que saben que hay que mirar dónde viene la pelota, no dónde viene el jugador. En política es lo mismo: mire la tendencia, no la coyuntura. Mire lo que se hace, más allá de lo que se dice.

La presidente volvió a hablar, con cadena nacional y todo. Los analistas de siempre se dejan llevar por el tono confrontativo: que reta a los empresarios y sindicalistas, que no reconoce la inflación, que se contradice en el relato, que con eso no genera confianza, etc. Pero la realidad política pasa por otro lado.

Lo cierto es que el gobierno aumentó 66 % el precio del colectivo, aceleró la devaluación, abrió un poquito el cepo, aumentó la tasa de interés y realizó en enero la mayor absorción de pesos de los últimos 10 años. El tema es que con eso no alcanza, porque el drenaje de divisas continúa. Pero tampoco es nada.

¿Por qué no se le debe prestar tanta atención al discurso presidencial?

Porque:

 

1.  Si cree que se equivocó, no lo va a reconocer por su propia personalidad.

2.  A alguien le tiene que echar la culpa.

3. Siempre encontrará un giro discursivo para evitar que haya una contradicción.

4.  Tiene que arengar a la tropa en una circunstancia crítica para que no descienda el ánimo (más de lo que bajó ya), y bajarle línea discursiva.

La experiencia internacional indica que en mayor o menor medida eso ocurre con buena parte de los gobernantes: no es privativa de los “populismos”.

Dicho esto, el problema del discurso es que los actores económicos no sienten ningún aliciente a cambiar de conducta en el cortísimo plazo, sino por el contrario van a agudizar la tendencia. Y eso sí es grave.

 

Parece haber un gran consenso entre los economistas respecto al diagnóstico y las posibles soluciones para salir del atolladero. Esas soluciones tienen costo, desde ya. Pero en todo caso, por las características del callejón en el que está el gobierno, cualquier cosa que diga o anuncie en materia económica -además de traerle problemas de contradicción con su relato, lo cual a esta altura es menor- generará dudas (su pasado lo condena).

 

¿Qué le aconsejaría al gobierno? Que haga sin anunciar. Total, en el corto plazo los agentes económicos no le creerán. Si el gobierno maneja febrero, en marzo podría llegar a respirar, siempre y cuando se reordene fiscal y monetariamente.

Los ateos creen solo al tacto. Veamos qué más hace de acá a fin de marzo. Con el primer trimestre en la mano sabremos cuánto había de discurso y cuánto de realidad.

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