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ECONOMIA: La ex Ciccone Calcográfica cobrará este año $ 160,7 millones por el contrato que firmó con el Estado para la impresión de billetes de 100 pesos

Compañía de Valores Sudamericana (CVS), la ex Ciccone Calcográfica, cobrará este año $ 160,7 millones por el contrato que firmó con el Estado para la impresión de billetes de 100 pesos, según surge de la copia del convenio. Y si se cumplió lo firmado, ya cobró $ 19,6 millones de la Casa de Moneda, como adelanto y primer canon mensual. Además, está en condiciones de embolsar, antes de este martes, otros $ 9,8 millones.

Negado por el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, en su exposición del miércoles ante el Senado, el contrato salió a la luz, sin embargo, gracias al propio funcionario de extrema confianza de la Presidenta. Abal Medina -o uno de sus colaboradores- se lo envió a la senadora radical Laura Montero como anexo a su respuesta a la 297° pregunta del pedido de informes que la legisladora le mandó semanas atrás. Fue el único documento, de todos los solicitados, que sí entregó.

El contrato, de alquiler parcial de la ex Ciccone, lo firmó el acusado de ser testaferro del vicepresidente Amado Boudou, Alejandro Vandenbroele, el lunes 16 de abril pasado. Eso se produjo sólo unas horas antes de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciara la expropiación de YPF por cadena nacional.

Según publica hoy La Nación, el objeto del contrato queda expuesto en la tercera página del documento: «CVS da en locación a SECM [por la Casa de Moneda] y ésta acepta, una parcialidad de su capacidad productiva». Y a lo largo de 28 carillas, más seis anexos, Vandenbroele, por un lado, y la gerente de Comercialización, Mónica Beatriz Canalini, por la sociedad que depende orgánicamente del Ministerio de Economía, acordaron las pautas del multimillonario convenio. Fue rubricado por el escribano Andrés Margulis.

La fecha en que se firmó el contrato es singular. Pocas horas antes, el socio de Boudou y compañero en dos viajes de Vandenbroele, José María Núñez Carmona, había pedido el apartamiento del entonces juez federal a cargo de la causa penal, Daniel Rafecas.

Cuatro días antes, además, el jueves 12 de abril, la Casa de Moneda había firmado el contrato marco de impresión con el Banco Central por el que de inmediato cobró $ 143,3 millones como «adelanto» y se dejó constancia expresa de que se subcontrataría a la ex Ciccone (de lo que se informa por separado).

Pero la fecha del convenio arrastra un cuestionamiento de fondo. Cinco días antes, el 11, había vencido el certificado fiscal de la ex Ciccone para contratar con organismos del Estado.

Así consta en el «Anexo IV» del propio contrato, al que se incorporó también su «requerimiento de renovación» de ese certificado ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), pero que desde entonces no se concretó, aunque transcurrieron más de 50 días.

Otras pautas relevantes del contrato firmado incluyen las siguientes:

Se acordó que la Casa de Moneda le pagaría «$ 392,04 por millar [de billetes impresos], IVA incluido, sin perjuicio del valor ponderado que la entidad reconoce al locatario mediante el contrato que los vincula».

Se fijó un piso de «producción garantizada» de lo que se caracterizó como «pliegos semielaborados, equivalentes en billetes para todo el contrato» por un total de 410 millones de unidades. Es decir, un piso mínimo por un total de $ 160,7 millones.
Se convino que si el Banco Central amplía su demanda de billetes y se supera el techo de 410 millones de unidades, la ex Ciccone reducirá unos puntos porcentuales su canon hasta los 650 millones de billetes, y otro tanto si se supera esa nueva pauta.

Se determinó un pago inicial dentro de los diez días de firmado el contrato, por una «suma equivalente a la cantidad de 25 millones de billetes del numerario de $ 100». Es decir, $ 9,8 millones.

Se pautó las formas de «pago del canon locativo», entre el 1° y el 5 de cada mes, lo que hasta ahora implicó el pago de $ 9,8 millones en mayo y, desde el viernes pasado y pasado mañana, otros $ 9,8 millones correspondientes a junio.

Se impuso una cláusula de confidencialidad que abarca todo el período del contrato: entre el 16 de abril y el 31 de diciembre de este año.

La ex Ciccone debe afrontar, con el canon, los salarios de su personal afectado a la impresión de billetes, más los pagos del seguro de responsabilidad civil, la ART, los costos de seguridad y los impuestos, entre otros rubros.

La Casa de Moneda corre con los gastos de papel moneda y tinta especial, más la comida de sus empleados en la planta de la ex Ciccone y sus traslados entre ambas empresas, entre otros.
La Casa de Moneda se arroga el «uso y goce» del tesoro subterráneo en la ex Ciccone, más 120 metros cuadrados en sus oficinas, sus depósitos y playas de estacionamiento.

Se excluyó de manera expresa al Central de cualquier reclamo laboral de los involucrados en la impresión de billetes, aunque el BCRA figura, al igual que la Casa de Moneda, como facultada para desarrollar «controles de acceso y de seguridad» en la ex Ciccone.

El contrato incluyó precisiones adicionales. Entre otras, la pauta teórica ideal de cómo debería desarrollarse la impresión de los billetes: «Una impresión promedio de 1643 pliegos por hora, en un supuesto de tres turnos por día, por 26 días por mes, en un supuesto de producción efectiva de pliegos semielaborados de ocho meses, es decir, a partir de mayo de 2012».

Con ese marco, el convenio también trazó la eventual «compensación» que una parte debería pagarle a la otra si incumple con sus obligaciones. Se fijó en $ 772.771 por día, cifra que corresponde al valor en dinero de los billetes que debería imprimirse cada 24 horas. Y se determinó que transcurridos 15 días de incumplimiento, la parte afectada puede pedir la rescisión del contrato.

Algo que, por ahora, y a pesar de los inconvenientes registrados para imprimir los billetes, no ocurrió.

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