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Esta semana el padre mató a su hijo. Pero para la Justicia fue en defensa propia

La noticia se conoció hace pocos días. El hecho ocurrió en una vivienda de la ciudad balnearia del partido bonaerense de La Costa. El hombre cometió el homicidio y fue a entregarse a la comisaría. Entendieron que actuó en legítima defensa y lo liberaron.

Un joven de unos 30 años llegó a su casa en aparente estado de ebriedad y tras romper varios mobiliarios mantuvo una fuerte discusión con su padre. La disputa se tornó cada vez más violenta, hasta que se desató la tragedia: el muchacho atacó con un cuchillo al padre, quien sacó un arma y lo mató de cuatro balazos.

De inmediato, el hombre de 57 años habló con su abogado, que interpuso ante la fiscalía y el juzgado de garantías interviniente un pedido de eximición de prisión.

Horas después, el padre de la víctima se presentó en la comisaría de la zona y entregó a las autoridades el arma empleada en el hecho, una pistola Magnum 357.

Allí quedó demorado hasta ser indagado por el fiscal titular de la UFI3 de Mar del Tuyú, que caratuló el caso como homicidio en legítima defensa y dispuso su excarcelación sin perjuicio de la prosecución de la causa en su contra.

El instituto de la legítima defensa está previsto en el Código penal. Es una causa de justificación y quien obra dentro de límites es declarado inocente.

La legítima defensa o defensa propia es, en Derecho penal, una causa que justifica la realización de una conducta sancionada penalmente, eximiendo de responsabilidad a su autor, y que en caso de no cumplirse todos sus requisitos, permite reducir la pena aplicable a este último. En otras palabras, es una situación que permite eximir, o eventualmente reducir, la sanción ante la realización de una conducta generalmente prohibida.
Una definición más concreta revela que la defensa propia es: el contraataque o repulsa de una agresión actual, inminente e inmediata con el fin de proteger bienes jurídicos propios o ajenos.

La legítima defensa o defensa necesaria está contemplada en el artículo 34 del Código Penal. Se entiende por legítima defensa la reacción ante la agresión ilegítima por el atacado, contra el agresor, sin traspasar la necesidad de la defensa y dentro de la racional proporción de los medios empleados para impedirla o repelerla.

Y es una medida polémica porque desde la perspectiva del individuo se entiende como un derecho individual a la protección frente a agresiones, pero desde el punto de vista del Estado aparece como la defensa que sustituye la tarea que, en principio, sólo le compete a él. No obstante ello, es sana y necesaria su presencia en la ley penal.

Hace pocos años emprendí la labor de defender a una mujer acusada de homicidio, por mi parte siempre sostuve que ella había actuado en legítima defensa. El hecho ocurrió el 10 de octubre del 2007, cuando dos delincuentes entraron a robar a la casa situada en avenida Vélez Sarsfield al 1300, y uno de los ladrones, al reducir a la mujer, la tiró sobre la cama y la ató de pies y manos con los cables de un televisor.

Abogado penalista Hugo López Carribero

Luego, el delincuente colocó en una bolsa varios aparatos electrónicos y otros objetos, pero su cómplice, que al parecer se había quedado de “campana” en la puerta, le gritó que se fueran porque venía alguien y ambos escaparon a la carrera.

El delincuente dejó en la casa un revólver y cuando la mujer logró desatarse, salió a perseguirlo con el arma en la mano y le gritó que le devolviera sus cosas.

Mi defendida el sólo fin de retrotraer el estado de las cosas y recuperar el poco dinero que tenía, para la compra de sus remedios oncológicos”, ya que se realiza un tratamiento contra el cáncer.

Increpó al joven, y disparó al ver que el delincuente que momentos antes la había maniatado, y se le venía encima, nada menos que con un cuchillo.
La mujer fue bautizada como la justiciera de Villa Madero.

Sin embargo, el fiscal a cargo del caso no le creyó y la acusó de homicidio simple. Finalmente la mujer fue sobreseída.

Hugo Lopez Carribero
Abogado penalista

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