viernes 30 de octubre de 2020
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ECONOMIA: Perspectivas para el año 2012 y el valor del dólar en la Argentina

ARTICULO PRODUCIDO POR EL DR. RODOLFO ROSSI EX PRESIDENTE DEL BCRA PARA EL MULTIMEDIOS PRISMA
En mi opinión y teniendo en cuenta la actual vigencia de la «anarquía de precios relativos» el tipo de cambio de equilibrio lo debería fijar el mercado. El tipo de cambio actual fijado por el BCRA. es de ujn valor hipócrita. Omite la revaluación del US$ en el mundo y la importante emisión monetaria e inflación que hemos sufrido en el país con la permanencia de una relación Peso ($)/ US$ retenida y sufriendo una pérdida de reservas y de respaldo de la moneda argentina de envergadura. Con el valor del US$ va a ocurrir lo mismo que con las tarifas de servicios públicos. El Gobierno – no el BCRA que realmente carece de autonomía – en un tiempo va a ajustar el valor del Dólar (no creo que deje de administrarlo) por imperiosa necesidad. No es de estimar posible la continuidad de la actual política cambiaria/financiera que indudablemente afecta la actividad económica, la confianza y la expectativa. Creo que debemos «volver a empezar», con un dólar alto y competitivo, incluso superior al mercado paralelo, irregularmente vigente en la actualidad por la intervención del Estado. No cabe la menor duda, que la Economía siempre se impone a la política. En la economía se puede hacer cualquier cosa, aunque después hay que pagar las consecuencias. Me temo que ello va a ocurrir en un plazo no muy largo.  
En cuanto a las expectativas del año 2012 estimo que el país no va a tener crecimiento. El aumento de las tarifas, el sinceramiento del valor del Peso ($) con relación al US$, la influencia de la contracción internacional en el precio de las «commodities» de exportación argentina, la presencia de focos de «indignados» en el país me hace presumir que viviremos un año de «infación con recesión» y sin solución frente a los actuales incumplimiento de las obligaciones pendientes externas (Art. 4° CO del FMI, Club de París, Sentencias de Ciadi, pago total de los deudores todavía afectados por el «default». Será un año de «vivir con lo nuestro», aunque de transición hacia el necesario «sinceramiento» que se producirá plenamente durante el mismo.

EL MEJOR RESGUARDO DE UNA MONEDA ES SU CONFIANZA
«Controlar la inflación la mejor receta para frenar el dólar». Ciertamente,
ello constituye una afirmación que no admite alternativa alguna. Al respeto,
el Artículo 3° de la CO. del Banco Central determina (por ahora), que es
«función primaria y fundamental del BCRA. preservar el valor de la moneda».
Pero ¿Cómo se ha preservado en los últimos cuatro años, en los cuales la
moneda argentina, medida en M2 (Medios de Pago) creció el 106 %, la
inflación oficial (INDEC) lo hizo el 39,2 % y el Peso ($) se desvalorizó
nominalmente el 34,8 %, frente al Dólar estadounidense?.
Se ha producido una seria distorsión de precios relativos. Nuestro paìs de
tener un tipo de cambio elevado y competitivo, ha pasado a tener una moneda
revaluada, atento el aumento de los precios internos no reflejado en el
valor del Dólar, aun con una «debilidad», que sufrió esa moneda en años
anteriores y que ahora se está revirtiendo con cierta firmeza.
En mi opinión, los controles que se están aplicando para evitar la demanda
interna de dólares son plenamente ineficases y como tales perjudicarán la
economía y la confianza en el país.
La economía del país requiere un real siceramiento. Require un «volver a
empezar». Require, que las inagotables fuerzas de la oferta y la demanda
determinen un «precio de equilibrio cambiario», que seguramente estimulará
las exportaciones y atenuará el nivel de las importaciones. Ello determinará
la reducción de la tasa de interés doméstica y coadyuvará a una
rehabilitación «verdadera» del nivel de actividad económica y una
reconstituciòn de las Reservas Internacionales, actualmente menguadas en su
relación a la abusiva cantidad de moneda creada en estos últimos años, sin
variación de la cantidad de Reservas Internacionales.
Claro. También y decididamente se deberá limitar el gasto público, para que
no sea requerido el «financiamiento» del Banco Central, desechando todo
contabilidad «creativa» al respecto.
Dejemos de lado el intervencionismo estatal y las regulaciones, fuente de
toda discrecionalidad del funcionario publico. Ello podría constituirse en
un firme deseo para bien del país, respetando la acción del Sector Público,
nada menos, para preservar el equilibrio fiscal, externo, la estabilidad
monetaria, la competencia y el crecimiento económico en un concierto de
libertad y confianza. Nuestra Nación se lo merece.

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