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JUSTICIA: Se complica la situación de de Lucia Frend en el caso Solange

Publicación: 17/06/2011

Una forense que participó de la autopsia al cuerpo de Solange Grabenheimer dijo este jueves que el hecho tiene “connotaciones pasionales”, que la víctima sufrió “un tormento terrible” antes de morir y comparó el crimen con el de Carolina Aló, asesinada en 1996 de 113 puñaladas por su novio. Se trata de la médica legista […]

Una forense que participó de la autopsia al cuerpo de Solange Grabenheimer dijo este jueves que el hecho tiene “connotaciones pasionales”, que la víctima sufrió “un tormento terrible” antes de morir y comparó el crimen con el de Carolina Aló, asesinada en 1996 de 113 puñaladas por su novio. Se trata de la médica legista de la Policía Científica bonaerense Gloria Pellegrini, quien dejó en claro las dificultades para poder determinar la hora del crimen, al igual que el otro forense que declaró más tarde: Carlos Barrionuevo, de la División Medicina Legal de Gendarmería Nacional.

Pellegrini fue la primera en declarar en la cuarta audiencia del juicio oral que se le sigue a Lucila Frend por el homicidio de su amiga, cometido el 10 de enero de 2007, en el PH situado en la calle Güemes 2280, de la localidad bonaerense de Florida, donde ambas jóvenes vivían.

Durante tres horas y media, la testigo fue muy clara y didáctica, y también brindó detalles acerca de las heridas en el cuello que le encontró a la víctima, lo que generó que Frend se tapara la cara con las manos y comenzara a llorar desconsoladamente. La medica legista explicó al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro que cuando realizó la autopsia al cadáver de Solange, “el cuerpo dijo que se tratabPa de muerte violenta y el hecho tenía connotaciones pasionales”.

“Me hablaba de ira por la magnitud de las lesiones”, dijo la forense que luego consideró que la víctima “pudo haber estado bajo los efectos de algún analgésico porque casi no hubo resistencia”. Aunque, en ese sentido, aclaró que “no hace falta mucha fuerza como para cometer un hecho de estas características” y que “alguien de cincuenta y cinco kilos sobre la espalda lo puede hacer”.

“Hubo un tormento terrible antes de la muerte. Lo comparo con el caso de Carolina Aló, aunque acá hubo cuatro lesiones profundas en el cuello que causaron la muerte”, declaró Pellegrini, quien precisó que las heridas pudieron haber sido realizadas “con un tenedor”. Respecto al agresor, explicó que si la víctima estaba acostada sobre la cama, la atacaron con la mano izquierda, dato que ya había sido aportado por otro perito y que complica a la imputada Frend, quien es zurda.

Pero el punto más relevante apuntó al horario de la muerte de Solange, aunque dijo que era “muy complejo” poder determinarlo. “Las livideces y rigideces cadavéricas no dan una clave, no son un reloj. Hay que ver la ropa, la humedad y que este cuerpo estuvo en heladera (en la morgue)”, dijo Pellegrini.

Las livideces son las manchas moradas que presentan los cadáveres por la acumulación de sangre de acuerdo a la acción de la fuerza de gravedad y la posición en la que se encuentra el cuerpo. Sin embargo, a pedido del tribunal, la forense sugirió que la data de la muerte podría darse entre las 18 y 24 horas antes de la llegada del forense, que fue a las 0.30 del 11 de enero, aunque aclaró que su suposición “no es precisa”.

Ese horario complicaría a la acusada, ya que Frend siempre dijo que el 10 de enero se fue del PH a las 7.30 y que vio que Solange aún estaba viva y dormida. A su turno, el perito Barrionuevo, coincidió con Pellegrini en que Solange tuvo que estar “anestesiada” para no defenderse del ataque y también consideró que su agresor la tomó por la espalda cuando ella estaba boca abajo en la cama. Este testigo integró una junta médica para analizar la data posible del crimen así como el mecanismo de la muerte, en base al informe de la autopsia, fotografías del lugar del asesinato, una inspección ocular, y una reconstrucción teatralizada.

Sobre la hora en que fue asesinada, Barrionuevo sostuvo que en base a la rigidez cadavérica que presentaba el cuerpo cuando fue hallado, el crimen se cometió 24 horas antes, es decir, alrededor de las 0.30 del 10 de enero. “Pero si tomamos en cuenta las livideces, es un rango menor, según consta en toda la bibliografía”, remarcó el perito y ratificó un dato que figuraba en su informe respecto de que el asesinato fue “entre la siete y las diez” de ese día.

Esto generó más de una hora de discusiones entre todas las partes y el testigo que, tras haber afirmado “la medicina no es una ciencia exacta”, admitió que tomando ambos parámetros el crimen pudo haberse cometido entre la 0.30 y las 10. Tras la ronda de testimoniales, el debate pasó a un cuarto intermedio hasta el martes próximo cuando la audiencia se desarrollará de 10 a 16. Por Luis Sangiorgio

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