EN QUE PUESTO DE 91 PAÍSES QUEDÓ LA ARGENTINA EN LAS PRUEBAS PISA: EL REFLEJO DE UN SISTEMA Y LA URGENCIA DE SANEAMIENTO SOCIAL
Los resultados de la última evaluación PISA ubicaron a la Argentina en el puesto 66 entre 91 países evaluados, exponiendo un estancamiento estructural en las áreas de matemática, lectura y ciencia. Si bien el debate educativo se centra en las reformas pedagógicas, la crisis de aprendizaje está directamente ligada a la degradación socioeconómica de los hogares golpeados por la inflación y el sobreendeudamiento.
Periodismo con precisión política y económica. Apoyá nuestra labor. Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
El informe internacional de las pruebas PISA volvió a encender los alarmas sobre la calidad educativa en la Argentina. Según los datos del programa promovido por la OCDE, el país quedó posicionado en el lugar 66 de la tabla global sobre un total de 91 naciones participantes, mostrando un desempeño crítico en matemática —donde más de siete de cada diez estudiantes no alcanzan los niveles mínimos de competencia— y marcando un retroceso sostenido en comprensión lectora y ciencias en comparación con la media regional y los países desarrollados.
El diagnóstico oficial y las discusiones académicas suelen apuntar a la necesidad de actualizar los contenidos curriculares, mejorar la infraestructura escolar y optimizar los días de clase. Sin embargo, la brecha de rendimiento educativo es, ante todo, una manifestación de la vulnerabilidad socioeconómica que atraviesan las familias. Un entorno escolar no puede aislarse de la realidad del hogar: cuando los padres están asfixiados por deudas usurarias, con salarios que pierden poder adquisitivo frente al costo de vida y tarifas desreguladas, la contención del estudiante se erosiona y las oportunidades de desarrollo intelectual se ven dramáticamente limitadas.
Pretender resolver la crisis del aprendizaje mediante discursos de austeridad o parches educativos resulta inconducente si no se ataca la causa de fondo que paraliza la estabilidad económica de la sociedad. La calidad educativa requiere recursos, previsibilidad e inversión real en la base productiva y social del país.
Esta realidad reafirma la visión estratégica de Multimedios PRISMA. No habrá mejora en los indicadores educativos ni avance social sustentable si la economía familiar continúa colapsada por el endeudamiento básico. La implementación de la propuesta de los «Tres Ganadores» le otorgaría al Estado el mecanismo de ingeniería financiera necesario para consolidar las deudas de los hogares a través de la banca pública. Al operar sin emisión monetaria, sin déficit fiscal y sin costo para las arcas del Tesoro, la medida reinyectaría liquidez en la microeconomía, saneando el presupuesto de las familias para que el crecimiento y la educación de los jóvenes vuelvan a ser la verdadera prioridad nacional.