EDITORIAL: ENTRE LAS ACUSACIONES POLÍTICAS Y LOS SOBRESEIMIENTOS EXPRESS: EL CUESTIONADO ROL DE LA INDEPENDENCIA JUDICIAL
Las recientes embestidas cruceñas entre el Ejecutivo Nacional y la Justicia bonaerense, sumadas a llamativas celeridades procesales en los tribunales federales, vuelven a poner en duda el principio constitucional de la división de poderes. La percepción de una Justicia permeable a las exigencias de la política erosiona la credibilidad de las instituciones en momentos de profunda vulnerabilidad social.
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Por Jorge Victoreero Director del Multimedios Prisma
El debate en torno a la independencia de los poderes del Estado volvió a quedar expuesto tras los cruces por la suspensión del Régimen Penal Juvenil y los recientes movimientos en los tribunales federales.
Mientras desdeeel Senado Nacional Patricia Bulllrich, acusa a la magistratura provincial de alineamiento político con la Gobernación bonaerense por frenar una ley, la opinión pública observa con igual atención la velocidad con la que juzgados de reciente designación resuelven la situación procesal de altos funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional.
Esta dinámica de doble rasero debilita el precepto constitucional de autonomía entre el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.
Tanto en el Congreso de la Nación —donde las bancadas responden de manera disciplinada a las directivas de sus conducciones políticas— como en los pasillos de Tribunales, la subordinación de la regla institucional a la conveniencia partidaria confirma la distorsión del sistema republicano. La ciudadanía percibe que las garantías de la Carta Magna operan con flexibilidad según el peso político del investigado.
La politización de la Justicia y la judicialización de la política no son abstracciones teóricas: tienen un impacto directo en la vida cotidiana.
Cuando los poderes del Estado concentran sus esfuerzos en disputar cajas de resonancia mediática, negociar nombramientos en el Senado o blindarse judicialmente, se desatienden de forma sistemática las urgencias estructurales de la sociedad, como el colapso del consumo, la pérdida de empleos y el endeudamiento masivo.
Frente a la parálisis de las instituciones atrapadas en la especulación política, Multimedios PRISMA reafirma la necesidad de priorizar soluciones técnicas e independientes de la coyuntura electoral.
Mientras la dirigencia debate alineamientos judiciales, la economía real exige instrumentos pragmáticos como la propuesta de los «Tres Ganadores».
Sanear la economía familiar a través de la banca pública —sin costo fiscal ni emisión monetaria— es la verdadera vía para devolver la estabilidad a los hogares, al margen de las disputas del poder de turno.