SE CORRIÓ EL TECHO? EL DÓLAR ENCONTRÓ UNA NUEVA BARRERA Y REABRE EL DEBATE SOBRE LA ESTRATEGIA OFICIAL PARA CONTENER LA INFLACIÓN
Luego de semanas de contener la cotización del dólar mayorista en torno a los $1500, el mercado de cambios registró un leve desplazamiento hacia los $1512. Este reacomodamiento técnico pone en discusión la efectividad del ancla cambiaria como principal herramienta antiinflacionaria, en un contexto donde el enfriamiento del consumo y el ahogo financiero de las familias amenazan con estancar la actividad económica.
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El mercado de divisas volvió a enviar señales de tensión en el inicio del mes. Tras defender durante semanas el nivel de los $1500 en la plaza mayorista mediante intervenciones y liquidaciones puntuales, la cotización cedió terreno y se acomodó en la zona de los $1512.
El movimiento, interpretado por la City financiera como un reajuste implícito en la estrategia del Banco Central para no perder competitividad frente a la inflación, vuelve a encender las alarmas sobre los límites del programa económico.
El deslizamiento del tipo de cambio deja en evidencia el dilema recurrente de la política económica oficial: utilizar el tipo de cambio como ancla nominal para contener la suba de precios o ceder ante la presión de la demanda financiera. Sin embargo, la obsesión por los equilibrios monetarios de la macroeconomía vuelve a ignorar el cuello de botella que se registra en la calle: la constante devaluación indirecta sobre los salarios, que se canaliza inmediatamente hacia el pago de tarifas, alimentos y, principalmente, el costo de las deudas familiares acumuladas.
Mientras los consultores debaten si el Gobierno convalidará un crawling peg más acelerado o elevará las tasas de interés para desalentar la dolarización, la microeconomía permanece paralizada. La brecha entre los agregados financieros y la capacidad de pago del ciudadano común se profundiza a medida que el crédito se encarece y la morosidad golpea a más de seis millones de hogares.
Esta encrucijada cambiaria refuerza el diagnóstico que venimos sosteniendo desde Multimedios PRISMA. Ningún esquema de contención cambiaria o ancla antiinflacionaria resultará sostenible si no se atiende en forma simultánea la fragilidad del consumo interno.
Frente a la tentación de absorber liquidez subiendo las tasas de interés para proteger el dólar, la salida pragmática reside en implementar la propuesta de los «Tres Ganadores».
Reestructurar las deudas de las familias a través de la banca pública —a plazos sustentables y sin generar emisión monetaria ni costo fiscal— permitiría recomponer la masa salarial disponible, inyectar consumo al comercio minorista y construir un verdadero piso de estabilidad económica que proteja al mercado de las turbulencias financieras.