FUEGO CRUZADO: EL PRO DESAFÍA LA RETÒRICA DE MILEI Y LE EXIGE APURAR LA SALIDA DE MANUEL ADORNI
El diputado nacional Álvaro González cruzó con dureza las declaraciones del Presidente desde España. «Que empiece a practicar la patada, porque es difícil explicar la situación patrimonial del jefe de Gabinete», lanzó el legislador macrista, dinamitando el blindaje parlamentario y profundizando la crisis de la alianza oficialista.
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La aparente cohesión táctica entre La Libertad Avanza y el PRO en el ámbito legislativo acaba de sufrir un impacto de imprevisibles consecuencias políticas.
Pocas horas después de que el presidente Javier Milei asegurara desde Madrid que «eyectaría de una patada» al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, si la Justicia determina su culpabilidad por enriquecimiento ilícito, la respuesta del macrismo no tardó en demoler la tregua de palacio
. El diputado nacional Álvaro González, una de las espadas políticas más influyentes del espacio amarillo, recogió el guante y lanzó una filosa advertencia que deja al descubierto el hartazgo de sus filas ante el costo reputacional que representa sostener al cuestionado ministro coordinador: «A lo mejor que empiece a practicar, porque es difícil explicar la situación patrimonial de Adorni», disparó el legislador, sentenciando que las explicaciones oficiales solo han servido para «oscurecer» un panorama judicial ya de por sí complejo.
El endurecimiento de la postura del PRO trasciende la mera chicana mediática y expone una fractura estructural en la estrategia de contención que el oficialismo ensayaba en el Congreso.
González ratificó su postura histórica de que Adorni debe someterse de manera obligatoria a una interpelación abierta ante la Comisión de Asuntos Constitucionales antes de la feria judicial de invierno, desmarcándose de la reciente maniobra parlamentaria que hizo caer la sesión en el Senado para ganar tiempo.
Desde la perspectiva de la fuerza fundada por Mauricio Macri, la protección corporativa a la cúpula libertaria ha comenzado a generar severos cismas internos —cuyo emergente más dramático fue la reciente e irrevocable renuncia de Esteban Bullrich a la afiliación partidaria—, lo que empuja al bloque a marcar una distancia prudencial antes de quedar atrapados en las esquirlas de las investigaciones que comanda el fiscal Gerardo Pollicita.
En el plano del análisis del poder real, el emplazamiento del PRO representa un jaque directo a la jefatura política de Javier Milei. Al devolverle la pelota al Ejecutivo bajo la premisa de que «el problema es del Gobierno y el Gobierno es el que lo debe resolver», el macrismo le quita de forma definitiva el respirador artificial parlamentario a Manuel Adorni.
La jugada coloca a la Casa Rosada frente a un dilema de hierro: sostener la desgastada figura del jefe de Gabinete a expensas de paralizar el flujo de leyes clave en el Congreso, o acelerar el proceso de depuración interna entregando la cabeza de su antiguo portavoz para evitar que la sangría institucional termine por devorarse la bandera fundacional de la transparencia libertaria.