POLÍTICA: GIRO OFICIAL, MILEI TOMA DISTANCIA Y ADVERTE QUE «EYECTARÁ» A ADORNI SI LA JUSTICIALO HALLA CULPABLE
Desde España, el Presidente respaldó con reservas al jefe de Gabinete tras las denuncias por evolución patrimonial, pero fijó un límite institucional drástico. El descargo presidencial coincide con el desembarco de Adrián Ravier en la vocería para blindar la comunicación de Balcarce 50 ante el desgaste del funcionario.
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En medio de una creciente tensión política y judicial que cerca al corazón del esquema gubernamental, el presidente Javier Milei ensayó desde España un complejo equilibrio discursivo para referirse a la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Tras las insistentes denuncias que investigan la evolución patrimonial del funcionario y luego de que el bloque de La Libertad Avanza hiciera caer la sesión en el Senado para obturar su interpelación parlamentaria, el jefe de Estado buscó trazar una línea divisoria entre el respaldo personal y la intransigencia institucional. Si bien Milei enfatizó que cree en la honestidad de quien fuera su principal espada comunicacional, advirtió de manera tajante que, en caso de que las instancias judiciales determinen una culpabilidad formal, procederá a su inmediata destitución «de una patada».
La contundencia de las declaraciones presidenciales no hace más que transparentar el severo impacto que el caso Adorni viene provocando en las terminales del oficialismo y sus aliados directos. El blindaje corporativo ensayado en el Congreso ya empezó a pagar altos costos políticos, graficados de manera elocuente con la renuncia de Esteban Bullrich al PRO en abierto rechazo a la protección brindada al ministro. Frente a este escenario de erosión, la mesa chica de Balcarce 50 apuró el desembarco del economista Adrián Ravier en la sala de conferencias de la Casa Rosada, una maniobra de relevo técnico diseñada por el asesor Santiago Caputo para quitarle micrófono a Adorni y evitar que las vicisitudes de los tribunales sigan hegemonizando la agenda pública del Gobierno.
En el plano del análisis del poder real, la advertencia de Milei marca el fin de la etapa de defensa irrestricta y devela la activación de un clásico fusible político. Al condicionar la permanencia de Adorni al dictamen de los magistrados, el Presidente no solo se desmarca de un eventual costo penal, sino que le transfiere la presión de manera directa al Poder Judicial, preservando el dogma de la pureza administrativa de la cúpula libertaria. Para una gestión que ha hecho del combate a los privilegios de la dirigencia tradicional su principal activo doctrinario, la continuidad del jefe de Gabinete ha pasado de ser una certeza de confianza íntima a convertirse en una variable de estricto pragmatismo de supervivencia política.