EL SÍMBOLO QUE NOS UNE: A 211 AÑOS DE LA CONSAGRACIÓN DE NUESTRO HIMNO
Cada 11 de mayo, la Argentina celebra el Día del Himno Nacional, una obra que nació en el fervor de la gesta de Mayo y que hoy, más de dos siglos después, sigue siendo la expresión máxima de nuestra identidad y soberanía
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El 11 de mayo de 1813, la Asamblea General Constituyente, conocida como la Asamblea del Año XIII, dio un paso fundamental hacia la consolidación de la identidad nacional al sancionar como «Marcha Patriótica» la composición escrita por Vicente López y Planes con música de Blas Parera. Esta obra no fue una simple pieza musical, sino un grito de libertad en un contexto de lucha por la emancipación.
Originalmente, el texto tenía una impronta fuertemente antimonárquica y guerrera, reflejando el espíritu de la época contra la corona española. Con el paso de los años y a través de distintos decretos —como el de 1900, que ordenó cantar solo las estrofas que no afectaran las relaciones diplomáticas—, la versión se fue sintetizando hasta llegar a la que entonamos hoy con orgullo en cada rincón del país.
Celebrar el Himno hoy es también reconocer nuestro ser federal. Desde los grandes centros urbanos hasta los pueblos más alejados, sus estrofas igualan a los ciudadanos y refuerzan el compromiso con los valores de libertad e igualdad que le dieron origen. En un presente complejo, volver a las raíces de nuestros símbolos nacionales es un ejercicio necesario de unidad y memoria histórica.