viernes 8 de mayo de 2026 08:55:51

POLÍTICA Y ECONOMÍA: EL PERONISMO DEBE VOLVER A DISCUTIR ECONOMÍA

En tiempos donde el debate público parece encerrado entre el ajuste libertario y un progresismo económico agotado, quizá el peronismo necesite volver a abrirse a nuevas corrientes nacionales y heterodoxas.

SAREDI HABLÑANDO

 

 

NOTA DE OPINIÓN: POR EL DR. MIGUEL SAREDI

La presentación del nuevo libro de Axel Kicillof, “De Smith a Keynes”, vuelve a poner en debate las grandes tradiciones del pensamiento económico.

Pero quizá haya llegado el momento de abrir también otra discusión pendiente en la Argentina: la influencia que tuvo Silvio Gesell sobre el propio Keynes y la posibilidad de recuperar esa tradición económica humanista, productivista y profundamente anti-especulativa.

No es un dato menor. Keynes reconoció explícitamente el valor intelectual de Gesell, un pensador muchas veces olvidado en nuestro país pese a haber desarrollado gran parte de su obra en la Argentina.

Gesell planteaba algo que hoy vuelve a cobrar fuerza: la economía debe servir a la producción, al trabajo y a la circulación real de la riqueza, no a la especulación financiera permanente.

En tiempos donde el debate público parece encerrado entre el ajuste libertario y un progresismo económico agotado, quizá el peronismo necesite volver a abrirse a nuevas corrientes nacionales y heterodoxas.

Y allí aparece una tradición argentina muy rica, que también incluye a hombres como Enrique Shaw o Tornquist, que entendían que el capital debía estar vinculado al desarrollo nacional, a la comunidad y a la responsabilidad social.

El peronismo nunca fue una secta ideológica. Fue un movimiento amplio que supo incorporar pensamiento nacional, doctrina social cristiana, sindicalismo, industrialismo y desarrollismo.

Por eso sería saludable que Axel Kicillof pudiera ampliar esa conversación e incorporar también el aporte de la escuela geselliana argentina. Hay hombres y mujeres muy valiosos trabajando esas ideas desde hace años.

La reconstrucción de la Argentina probablemente no nazca de copiar modelos extranjeros ni de repetir recetas agotadas, sino de redescubrir nuestras propias tradiciones productivas, monetarias y humanistas.