POLÍTICA: EL «DESIERTO» DE PATRICIA BULLRICH, KARINA MILEI Y LA MINISTRO DE SEGURIDAD MONTEOLIVA SELLAN EL DESTIERRO DE LA SENADORA
En un 2 de abril marcado por la interna, el «Triángulo de Hierro» ejecutó una maniobra de aislamiento contra Patricia Bullrich. La Senadora Nacional fue borrada del protocolo oficial por orden directa de Karina Milei, contando con el silencio cómplice de la actual Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Una «traición» política que deja a las fuerzas federales en el medio de una guerra de egos mientras el salario no alcanza.
Periodismo que analiza el poder real. Apoyá a Multimedios PRISMA. Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
La ausencia de Patricia Bullrich en el acto central por Malvinas no fue un error de agenda, sino un mensaje político de «El Jefe» Karina Milei. En PRISMA analizamos los hechos detrás del palco de Retiro:
1. Monteoliva: El brazo ejecutor del desplante
La actual Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, pasó de ser la sombra de Bullrich a convertirse en su principal antagonista dentro del Gabinete. Al alinearse incondicionalmente con Karina Milei y Santiago Caputo, Monteoliva garantizó que su antigua jefa no tuviera lugar en la foto oficial. En los pasillos del Ministerio, se comenta que la Ministra busca «desbullrichizar» las fuerzas, priorizando la lealtad al esquema Milei por sobre cualquier lealtad pasada.
2. El costo de «cortar el teléfono»
La decisión de Karina de no pasar la invitación a la Senadora Bullrich demuestra que el oficialismo ya no tolera figuras con peso propio que puedan opacar el discurso presidencial. Mientras Santiago Caputo diseña una comunicación de «cerco», Bullrich queda recluida en el Senado, viendo cómo su propia estructura es absorbida por la nueva gestión de seguridad que hoy prefiere el silencio ante el reclamo de los efectivos.
3. Honor en el discurso, miseria en el bolsillo
El contraste fue feroz. Mientras la Ministra Monteoliva sonreía para las cámaras junto a los hermanos Milei, a pocas cuadras el Edificio Centinela era rodeado por un abrazo simbólico de las fuerzas federales.
El Presidente pidió «honor», pero ignoró que un cabo de Gendarmería hoy gana una cifra que lo empuja a la indigencia.
En PRISMA nos preguntamos: ¿Qué seguridad podemos esperar de una Ministra más preocupada por agradar a Karina Milei que por darle un sueldo digno a quienes nos cuidan?
Conclusión: La política de las sillas vacías
El desplante a Bullrich es apenas un síntoma. La enfermedad del Gobierno es la desconexión. Se pelean por quién sale en el video de redes sociales mientras los jubilados, los trabajadores, los efectivos de seguridad sufren la misma inflación de marzo del 3,3% y los tarifazos de abril. En este 2 de abril, la soberanía parece haber quedado de lado frente a la ambición de un entorno que prefiere quedarse solo con tal de mandar.