SE DICTARON CLASES PÚBLICAS DE LA UBA FRENTE A LA CASA DE ADORNI TAL COMO LO HABÍAN PREVISTO, FRACASÓ EL OPERATIVO POLICIAL
A pesar del fuerte despliegue de seguridad, docentes y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires lograron concretar la protesta en Caballito, denunciando el ajuste presupuestario y los privilegios de la casta oficial.
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Tensión en las calles de Caballito
El barrio porteño de Caballito fue escenario de una jornada de alta tensión cuando efectivos de la Policía intentaron impedir la realización de clases públicas frente al domicilio particular del vocero presidencial, Manuel Adorni. El operativo, que buscaba despejar la vereda de la calle Miró, no logró disuadir a los cientos de manifestantes de la AGD-UBA que se congregaron para visibilizar la crisis terminal que atraviesa el sistema universitario nacional.
Desde nuestro análisis editorial, observamos que el intento de «frustrar» una actividad académica en la vía pública marca una escalada en la respuesta oficial ante la protesta social. La imagen de pizarrones rodeados de uniformados sintetiza el conflicto de fondo: la puja entre el derecho a la educación y la política de «protocolo antipiquetes» que intenta blindar a los funcionarios de los reclamos ciudadanos.
El aula como herramienta de denuncia
Lejos de retirarse, los docentes dictaron sus cátedras bajo la consigna de la defensa del salario y del presupuesto. Los oradores destacaron la contradicción entre los ingresos de los trabajadores universitarios —muchos de ellos bajo la línea de pobreza— y los recientes aumentos de rango y sueldo que beneficiaron a la cúpula de la comunicación presidencial.
Para la comunidad educativa, la calle se convirtió en el único espacio posible ante el cierre de las paritarias y el congelamiento de las partidas que amenaza con paralizar las facultades en el corto plazo. La protesta no solo fue un reclamo salarial, sino una interpelación directa a la «moral» de un funcionariado que, según denuncian los gremios, vive una realidad ajena al ajuste que pregona.
Un mensaje al poder central
Desde Multimedios PRISMA, entendemos que el fracaso del operativo policial para dispersar la clase pública es una señal política de relevancia. Muestra un límite en la capacidad de contención de la fuerza pública cuando el reclamo proviene de sectores con fuerte legitimidad social, como es el caso de la universidad pública.
El conflicto universitario, que ya lleva semanas de paros y movilizaciones, parece lejos de solucionarse. Por el contrario, la persistencia de estas medidas de fuerza en ámbitos «personales» de los funcionarios sugiere que la tensión se trasladará a cada rincón donde el poder real intente ignorar la crisis educativa.
Ejes de la jornada de protesta:
Falla de seguridad: El cordón policial no pudo evitar el asentamiento de los pizarrones en la vía pública.
Reclamo central: Exigencia de apertura de paritarias y actualización del presupuesto universitario (caída del 45% real).
Simbolismo: La elección del domicilio de Adorni como blanco de la protesta por sus «privilegios» salariales.