martes 24 de febrero de 2026 15:59:11

ECONOMÍA: PRESUPUESTO EN LLAMAS «LA INFLACIÓN AMENAZA CON DEVORAR LA META ANUAL DE 2026 EN SOLO CUATRO MESES»

El programa económico del Gobierno enfrenta un desafío crítico. Los datos de los primeros meses del año indican que el ritmo inflacionario podría agotar el margen previsto por el Ministerio de Economía para todo el 2026 antes de llegar al primer semestre, obligando a una readecuación de partidas y profundizando el ajuste.

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El Presupuesto 2026, presentado como la hoja de ruta definitiva hacia la estabilidad, ya muestra grietas profundas. Según los últimos informes del mercado recogidos por MDZ, la aceleración de precios en el primer cuatrimestre ha puesto en jaque la meta inflacionaria anual. Lo que se planeó para doce meses podría ser consumido por la realidad en apenas cuatro, dejando al Gobierno ante la disyuntiva de «dibujar» los números o admitir un desvío mayor.

El fracaso de las proyecciones La «mano firme» en lo fiscal no está siendo suficiente para frenar la inercia de los precios. Mientras el discurso oficial se enfoca en la «seguridad y el orden» y se gasta en pautas millonarias para hablar de patrulleros, la macroeconomía real sigue su propio curso. El desfasaje entre lo presupuestado y lo que el ciudadano paga en la caja del supermercado es lo que ensancha el «abismo» que venimos denunciando.

El impacto en las provincias y el empleo Si el presupuesto se agota temprano, la presión sobre los gobernadores e intendentes (que ya están en pie de guerra por las tasas municipales) será asfixiante. Sin una meta inflacionaria creíble, no hay crédito, no hay inversión y, por lo tanto, no hay creación de riqueza. La política parece ignorar que un presupuesto quemado es sinónimo de una economía paralizada y de puestos de trabajo que no se crean.

La trampa del «dibujo» técnico Desde el Palacio de Hacienda se insiste en que los números cerrarán, pero la calle dice otra cosa. Cuando la inflación devora el presupuesto, lo que sigue es el decreto discrecional para mover partidas, lo que quita transparencia y previsibilidad. Es el retorno a la vieja política de «parches» sobre un barco que navega a ciegas en medio de la tormenta de precios.

Conclusión: La realidad no se puede ocultar con pauta Podrán anunciar mil veces que el déficit es cero, pero si la inflación se come el presupuesto en cuatro meses, la estabilidad es una ficción. Para el argentino que ve cómo su sueldo se pulveriza, el presupuesto no es un Excel, es la medida de su capacidad de supervivencia. Si el Gobierno no logra domar este índice, la «confianza» que aún lo sostiene por encima de Macri podría evaporarse más rápido que el propio dinero.