INCERTIDUMBRE EN ISRAEL: NETANYAHU GANA LAS ELECCIONES PERO QUEDA CORTO DE LA MAYORÍA Y BUSCA ALIANZAS
Tras el recuento final de los comicios parlamentarios, el partido Likud de Benjamín Netanyahu se consolida como la fuerza más votada, pero el bloque oficialista no alcanza los 61 escaños necesarios para gobernar en solitario. Comienza una compleja ronda de negociaciones para definir la continuidad del Primer Ministro.
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El mapa político de Israel ha quedado configurado en un escenario de extrema paridad y febriles negociaciones tras la finalización del escrutinio de las elecciones generales.
El actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, logró posicionar a su partido, el Likud, como la primera fuerza en la Knéset (Parlamento) al obtener 27 escaños.
Sin embargo, el resultado consolidado deja a su coalición política en una posición compleja: le faltan 8 bancadas para alcanzar la mayoría absoluta de 61 diputados que exige el sistema israelí para formar gobierno.
El reparto de bancadas y el estancamiento
Con una participación electoral récord que rondó el 77% y 11 partidos superando el umbral de representación del 3,25%, la Knéset quedó fragmentada en dos grandes bloques incapaces de sumar por sí solos:
El bloque de Netanyahu (Derecha y Religiosos): Suma aproximadamente 53 escaños entre el Likud (27), los partidos ultraortodoxos Shas (6) y UTJ (7), y las fuerzas de extrema derecha Otzma Yehudit (7) y el Partido Sionista Religioso (6).
La oposición (Centro, Izquierda y Nacionalistas opositoras):
Encabezada por la alianza opositora Yashar! (21 escaños), el centro-derecha de Beyachad (12), The Democrats (8) e Yisrael Beyteinu (7), tampoco alcanza por sí misma la cifra mágica sin recurrir a acuerdos complejos con los partidos árabes (como The Joint List con 11 escaños y Ra’am con 8).
Las alternativas sobre la mesa
Frente a esta paridad aritmética, el presidente de Israel, Isaac Herzog, se alista para convocar formalmente a los representantes de cada bloque para iniciar la ronda oficial de consultas y encomendar la formación del nuevo Gabinete.
La continuidad de Netanyahu como Primer Ministro depende de tres vías directas:
Atraer tránsfugas o partidos bisagra:
Intentar convencer a sectores conservadores de la oposición (como la formación de Avigdor Lieberman o parlamentarios de Beyachad) para que se sumen al oficialismo a cambio de concesiones ministeriales y programáticas.
Un Gobierno de Unidad Nacional:
Negociar una fórmula de rotación en el cargo de primer ministro con los principales líderes del centro político, esquema que Israel ha utilizado en momentos de crisis geopolítica severa.
El riesgo de bloqueo y nuevas elecciones: Si ni Netanyahu ni la oposición logran articular una coalición de 61 bancadas en los plazos legales, el país se arriesga a un estancamiento institucional que podría desembocar en un nuevo llamado a las urnas en 2027.
Por estas horas, Netanyahu permanece en funciones ejecutivas mientras apura los contactos a puerta cerrada, consciente de que su permanencia en el poder se jugará en el fino arte de la negociación presupuestaria, militar y de coalición en las próximas semanas.
