ESCALADA SIN PRECEDENTES: TRAS EL FALLO EN LA CAUSA $LIBRA, MILEI DENUNCIÓ UN PLAN GOLPISTA Y PIDIÓ «QUEMAR EN LA HOGUERA» A PERIODISTAS
Tras conocerse el sobreseimiento dictado por la Justicia en la causa conocida como «$LIBRA», el presidente Javier Milei encabezó un vehemente discurso durante la cena de la Fundación Faro en el Yacht Club Argentino, donde acusó a sectores opositores y medios de comunicación de haber orquestado una maniobra con «fines golpistas» para desestabilizar su gestión.
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Lejos de moderar el tono tras el fallo favorable, el mandatario arremetió con inusitada violencia contra periodistas e investigadores, lanzando frases que provocaron un repudio generalizado: «Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta» y «Tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos».
El fuerte ataque verbal, dirigido expresamente contra comunicadores que dieron cobertura al caso de la criptomoneda, motivó un duro pronunciamiento del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que alertó sobre una escalada de agresión e incitación a la violencia sin precedentes hacia el ejercicio periodístico.
Durante su intervención, Milei defendió la integridad de su gobierno argumentando que la causa judicial intentó un «golpe de Estado por la vía institucional» que fracasó debido a que está «limpio», mientras redobló su retórica contra el periodismo independiente calificándolo de «mercenarios» y «operadores».
El Análisis de PRISMA:
Desde la perspectiva de nuestro análisis en Multimedios PRISMA, la reacción del Presidente tras un fallo judicial favorable expone una grave distorsión institucional.
Utilizar el cierre de un expediente para apelar a metáforas de violencia explícita —como mandar a «quemar en la hoguera» a quienes ejercen la tarea de investigar e informar— trasciende la mera batalla del relato y traspasa los límites de la convivencia democrática.
El intento de asimilar la labor de la prensa libre con un «intento golpista» busca obturar el control sobre los actos de gobierno y estigmatizar el disenso.
La fortaleza de una gestión no se mide por la virulencia con la que descalifica a la prensa, sino por su capacidad de someterse al escrutinio público en un marco de respeto a las garantías constitucionales.
