EL SINDROME DE LA NEGACIÓN: CUANDO EL RELATO OFICIAL CHOCA CON EL DESENCANTO DE SUS PROPIOS VOTANTES
Los estudios de opinión pública y los relevamientos cualitativos recientes exponen una paradoja alarmante para la estrategia de la Casa Rosada: un sector significativo de quienes acompañaron al oficialismo en el balotaje hoy expresa abierta frustración, agobiado por el sobreendeudamiento diario y la imposibilidad de que el alivio macroeconómico llegue a la billetera
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EDITORIAL: POR JORGE VICTORERO DIRECTOR MULTIMEDIOS PRISMA
Sin embargo, lejos de procesar el mensaje de las urnas y de la calle, la reacción predominante en los despachos gubernamentales oscila entre la irritación y la negación de la realidad cotidiana.
Esta desconexión genera fricciones intestinas inocultables. Mientras el núcleo duro económico se atrinchera en dogmas cerrados y descalifica cualquier indicador que exponga la pérdida de poder adquisitivo, la pata política del espacio se ve forzada a negociar contrarreloj en el Parlamento —concediendo partidas y revisando posturas en áreas sensibles como discapacidad y normativas de propiedad— para evitar un aislamiento legislativo que hipoteque la gobernabilidad.
El Análisis de PRISMA:
Desde la perspectiva de nuestro análisis en Multimedios PRISMA, el verdadero peligro para la sostenibilidad de un proyecto político no radica en las críticas de sus adversarios históricos, sino en la pérdida de confianza de su propia base de sustentación.
Cuando el poder opta por blindarse en el relato y calificar el malestar social como una operación del establishment, confunde firmeza con obcecación.
Hacia adelante, la capacidad del oficialismo para sostener su competitividad electoral dependerá menos de la retórica confrontativa y más de su aptitud para admitir que la macroeconomía sin anclaje en el bienestar social se convierte en una peligrosa ilusión.
