jueves 24 de septiembre de 2026 10:05:04

ACUERDO ESTRATÉGICO CON EE.UU.: QUÉ HAY DETRÁS DEL CORREDOR ANDES-ATLÁNTICO PARA VACA MUERTA, LITIO Y LOGÍSTICA

En Nueva York, la Argentina y Estados Unidos sellaron un entendimiento bilateral que proyecta canalizar hasta 7.000 millones de dólares hacia 2027 en obras de infraestructura energética, minera y de transporte.

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El megaesquema sitúa a Vaca Muerta y al proyecto de GNL como eje central, mientras abre la puerta a la participación de empresas norteamericanas en la privatización de trenes, puertos y vías navegables.

La firma del protocolo para la creación del Corredor Andes-Atlántico entre la Cancillería argentina y el Departamento de Estado de Estados Unidos consolida un giro geopolítico de hondo impacto económico. El entendimiento bilateral contempla un marco de financiamiento e incentivos que busca movilizar cerca de 7.000 millones de dólares de capitales públicos y privados estadounidenses hacia el año 2027, con un foco casi exclusivo en garantizar el flujo exportador de recursos primarios y energéticos estratégicos.

El verdadero motor de este acuerdo radica en la infraestructura de transporte y licuación para Vaca Muerta. Del monto total previsto, cerca de 6.000 millones de dólares quedarán orbitando en torno al megaproyecto Argentina LNG que encabeza YPF junto a socios internacionales, respaldado por cartas de intención e instrumentos de crédito del EXIM Bank y la DFC norteamericana. La meta explícita de Washington es integrar el gas patagónico y la producción de minerales críticos —como el litio y el cobre del Norte— a sus propias cadenas globales de suministro y seguridad energética.

Sin embargo, el alcance del corredor excede los límites hidrocarburíferos y se adentra en el mapa logístico nacional. El entendimiento incluye la modernización y eventual privatización de tendidos ferroviarios estratégicos —como el Belgrano Cargas y la traza entre la cuenca neuquina y el puerto de Bahía Blanca—, además de concesiones en la Hidrovía Paraná-Paraguay y la red de telecomunicaciones. A cambio del respaldo financiero, la Argentina ratifica un marco de previsibilidad regulatoria alineado con el RIGI, habilitando que firmas de origen estadounidense compitan en las licitaciones clave del transporte continental.