viernes 18 de septiembre de 2026 16:35:55

LONDRES ELEVA LA TENSIÓN DIPLOMÁTICA: CALIFICA DE «INACEPTABLES» LAS SANCIONES ARGENTINAS A EMPRESAS EN MALVINAS

El Gobierno del Reino Unido respaldó de forma explícita las operaciones comerciales e hidrocarburíferas en las Islas Malvinas y tildó de «inaceptables» y «carentes de justificación» las acciones judiciales y regulatorias impulsadas por la Argentina.

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A través de la actualización de su guía para inversores, la Foreign Office desconoció la jurisdicción nacional y rechazó las sanciones contra empresas e individuos que explotan recursos en el Atlántico Sur.

La controversia por la soberanía y la explotación ilegítima de recursos naturales en el Atlántico Sur sumó un nuevo capítulo de fricción internacional tras la postura oficial adoptada por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido.

En un directo rechazo a la ofensiva legal del Gobierno argentino contra compañías que operan en las Islas Malvinas sin autorización de Buenos Aires, la administración británica ratificó su política comercial en el archipiélago y desestimó el alcance de las medidas punitivas locales.

Desde la diplomacia del Reino Unido sostuvieron que la Argentina no posee «derecho a ejercer jurisdicción ni a aplicar su legislación interna» sobre el territorio insular o sobre las firmas y particulares que desarrollan actividades en la zona.

La declaración llega en respuesta al endurecimiento del marco normativo y las denuncias anunciadas por el Poder Ejecutivo nacional, orientadas a penalizar a las empresas involucradas en proyectos petroleros —como la prospección en el yacimiento Sea Lion— e hidrocarburíferos no consentidos.

El contrapunto internacional deja en evidencia los límites y desafíos del esquema de sanciones unilaterales frente al respaldo institucional y diplomático que Londres otorga a las corporaciones transnacionales en el Atlántico Sur.

Mientras Cancillería insiste en la vigencia de las resoluciones de las Naciones Unidas que prohíben modificaciones unilaterales en áreas en disputa, el Reino Unido busca blindar las inversiones en las islas, profundizando la parálisis del diálogo bilateral y consolidando un escenario de abierta tirantez geopolítica.