TENSIÓN FINANCIERA: EL RIESGO PAÍS VOLVIÓ A SUPERAR LOS 500 PUNTOS BÁSICOS Y CAEN LAS ACCIONES ARGENTINAS EN WALL STREET
Los mercados financieros registraron una jornada de fuerte volatilidad tras la suba del indicador del JP Morgan, que volvió a perforar el techo de los 500 puntos básicos.
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El incremento del riesgo país coincidió con una racha negativa para las acciones de empresas argentinas (ADRs) en la Bolsa de Nueva York y un retroceso en la cotización de los bonos soberanos en dólares, en un escenario atravesado por la incertidumbre respecto a la acumulación de reservas y los vencimientos de deuda.
El deterioro de los activos financieros locales refleja las dudas que mantienen los inversores internacionales sobre la sostenibilidad del programa macroeconómico y el margen de acumulación de divisas en el Banco Central.
Los aspectos centrales que explican el comportamiento de los mercados financieros y su impacto en la economía local se dividen en los siguientes puntos:
Escalada del indicador de riesgo: Tras haber alcanzado valores mínimos en meses anteriores, el índice que mide el JP Morgan rebasó la barrera de los 500 puntos básicos, incrementando el costo del financiamiento externo tanto para el Estado nacional como para el sector corporativo privado.
Caída generalizada de acciones y bonos: Las principales firmas argentinas que cotizan en Wall Street registraron pérdidas encabezadas por el sector bancario y energético, al tiempo que la deuda soberana en dólares (títulos Globales y Bonar) experimentó presiones vendedoras desde las primeras operaciones del día.
Impacto en las expectativas macroeconómicas: El rebrote de la desconfianza en los mercados de renta fija y variable pone bajo la lupa la capacidad del Gobierno para encarar los próximos pagos de capital e intereses sin recurrir a mayor endeudamiento o a un endurecimiento de los controles cambiarios.
La dinámica negativa en la plaza financiera vuelve a encender las alarmas sobre la necesidad de consolidar señales de estabilidad y previsibilidad cambiaria para evitar mayores presiones sobre la economía real.