POLÌTICA Y ECONOMÌA: EL «MANDATO DUAL» QUE EE.UU. APLICA Y ARGENTINA IGNORA, POR QUÈ EL AJUSTE DE LA MACRO AHOGA A LA CLASE MEDIA
El presidente Javier Milei suele señalar a Estados Unidos como el modelo a seguir. Sin embargo, la mayor potencia del mundo aplica en su Banco Central un «mandato dual» obligatorio: cuidar la inflación, pero también proteger el empleo y el consumo.
Periodismo con precisión política y económica. Apoyá nuestra labor. Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
Por Jorge Victorero Director del Multimedios Prisma
Mientras el Gobierno celebra el superávit y la caída de la inflación, el repliegue total del Estado deja a las Pymes, a los jubilados y a las familias endeudadas sin la red de contención que cualquier economía desarrollada defiende.
El «mandato dual» de EE.UU.: la contradicción del modelo oficial
Para comprender la encrucijada de la economía argentina no hace falta recurrir al populismo ni a recetas perimidas; alcanza con mirar cómo funciona el capitalismo en el país que el propio Ejecutivo toma como referente.
En Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) no tiene como único objetivo controlar los precios. Por ley, la autoridad monetaria norteamericana opera bajo un mandato dual e indivisible:
Estabilidad de precios (control de la inflación).
Máximo nivel de empleo y producción (sostenimiento del mercado interno).
Cuando la economía estadounidense entra en recesión o las familias pierden capacidad de pago, la Fed y el Tesoro intervienen de inmediato bajando tasas de interés, inyectando liquidez o rescatando sectores clave.
No es populismo:
Es pragmatismo de Estado. En las potencias mundiales se entiende que la quiebra de la clase media y el endeudamiento masivo de los hogares terminan destruyendo la demanda y el propio sistema financiero.
En la Argentina actual ocurre lo opuesto:
La postura oficial del Banco Central y del Ministerio de Economía sostiene que «las deudas entre privados deben resolverse exclusivamente entre privados».
Al liberarse las tarifas y los precios de la canasta básica mientras los ingresos quedaron rezagados, el Estado se retiró por completo, dejando a los ciudadanos atrapados en un circuito de morosidad sin herramientas de reconversión.
La paradoja de las planillas: macroestabilidad con microeconomía asfixiada
Esta brecha entre el dogma local y el pragmatismo global explica la marcada distancia entre los números que festeja el Ministerio de Economía y lo que se vive cotidianamente en la calle:
Los logros que el Gobierno exhibe: La eliminación del déficit fiscal, la interrupción de la emisión monetaria para financiar al Tesoro y el saneamiento del balance del Banco Central permitieron frenar el riesgo hiperinflacionario y desacelerar el índice de precios.
El costo en la economía real:
La otra cara de la moneda muestra un consumo congelado y una clase media que debió recurrir de forma sistemática al crédito —tarjetas, préstamos personales y plataformas Fintech— no para invertir, sino para pagar alimentos, luz, gas y prepagas.
Pymes y jubilados en la encrucijada:
El freno a las ventas del mercado interno y la paralización de la obra pública pusieron en jaque a la industria manufacturera y al comercio, al tiempo que los jubilados que aportaron más de 30 o 40 años sufrieron una severa pérdida de su poder adquisitivo en medicamentos y canasta básica.
Tensión política y gobernabilidad: el impacto en las provincias
El costo social de atender únicamente la planilla fiscal sin mirar el empleo ni la producción ya empezó a trasladarse al escenario político e institucional:
Conflicto con los gobernadores: El recorte drástico de las transferencias no automáticas y la parálisis de la infraestructura provincial reactivaron los reclamos de los mandatarios por los recursos coparticipables.
Fragmentación en el Congreso:
El desgaste del poder adquisitivo y el reclamo de las provincias erosionaron las alianzas con las bancadas dialoguistas, dificultando la aprobación de nuevas reformas y tensionando la capacidad del Ejecutivo para sostener vetos en partidas sensibles.
Alertas del mercado: La inercia de los precios en el rubro servicios, sumada a la volatilidad cambiaria y las dudas sobre la acumulación efectiva de reservas del BCRA, mantienen abiertas las preguntas de los inversores sobre la viabilidad del esquema de corto plazo.
La encrucijada del modelo
El ordenamiento de las cuentas públicas y el freno a la emisión sin respaldo representan logros técnicos innegables. Sin embargo, la pregunta central para el futuro del país no pasa por los números del balance, sino por la sustentabilidad social del plan.
Si la mayor potencia del mundo protege su empleo y a su tejido productivo mediante un Banco Central con mandato dual, pretender sostener la estabilidad argentina sobre las espaldas de una clase media endeudada y un sector Pyme paralizado arriesga que el propio ahogo de la economía real termine desarmando el orden macroeconómico alcanzado.