EL RECORTE EN EL BOLSILLO: TRAS PAGAR LUZ, GAS Y ALQUILER, CADA VEZ QUEDA MENOS PARA CONSUMIR
Un relevamiento de la consultora Equilibra. sobre el presupuesto familiar revela el impacto directo del incremento en los servicios esenciales sobre los ingresos de los trabajadores.
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La suba de tarifas y gastos fijos absorbe la mayor parte del salario, reduciendo drásticamente la capacidad de gasto en alimentos, vestimenta y esparcimiento.
El deterioro del poder adquisitivo en los hogares argentinos sumó un nuevo indicador crítico: tras cumplir con las obligaciones fijas e impostergables de cada mes —tales como servicios públicos, transporte, salud y alquileres—, la franja de ingresos disponibles para el consumo general sufrió una contracción severa.
Según informes del sector económico difundidos en las últimas horas, la velocidad del ajuste en los cuadros tarifarios y en los precios regulados avanzó por encima de las paritarias y las actualizaciones de ingresos, lo que obliga a las familias a reestructurar sus hábitos de compra y prescindir de gastos secundarios para garantizar la cobertura de las necesidades básicas.
Caída del consumo y contracción del mercado interno
La pérdida de liquidez en los bolsillos impacta de manera directa en la actividad comercial minorista, donde sectores como el indumentario, el entretenimiento y la canasta de alimentos de primeras marcas registran caídas sostenidas en sus volúmenes de venta.
Especialistas en consumo advierten que esta dinámica de ingresos absorbidos en su totalidad por los costos de mantenimiento del hogar no solo limita la calidad de vida de los asalariados y jubilados, sino que además ralentiza la recuperación de la economía formal, al enfriarse la demanda en el mercado interno.