RADIOGRAFÍA DE LA CRISIS: LA MOROSIDAD DE LAS FAMILIAS ARGENTINAS ROZA UN RÉCORD HISTÓRICO Y YA EXCLUYÓ A 7 MILLONES DE PERSONAS
El violento impacto de la recesión económica y el bache en los ingresos reales han comenzado a pasar una factura dramática sobre la fisonomía financiera de los hogares.
Periodismo que analiza el poder real. Apoyá nuestra labor. Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
Un pormenorizado informe basado en los últimos registros de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) encendió las alarmas máximas en los despachos oficiales y de las entidades bancarias: la tasa de morosidad en los créditos familiares escaló de manera fáctica al 12,7%, marcando un récord histórico y dejando a casi 7 millones de argentinos totalmente excluidos del acceso a nuevos préstamos.
El relevamiento —procesado técnicamente por la consultora 1816— desnuda que la irregularidad en el pago de préstamos personales y tarjetas de crédito acumula 19 meses consecutivos de aumento sostenido, multiplicándose por más de cinco en menos de dos años, cuando en octubre de 2024 se ubicaba apenas en un 2,5%. Esta escalada asoma como la más severa desde la salida de la convertibilidad, exponiendo cómo los sectores medios y bajos debieron recurrir de forma fáctica al endeudamiento para costear consumos cotidianos y alimentos.
Los jóvenes, las principales víctimas del bache crediticio
Al pasar el bisturí sobre las distintas franjas de edad, la estadística oficial demuestra que el deterioro golpea con saña a las nuevas generaciones que se incorporan al llano laboral. Entre los deudores activos que tienen entre 18 y 25 años, el 42,8% registra al menos una deuda en mora, mientras que en el segmento de 26 a 35 años la cifra alcanza el 39,3%.
Prácticamente 4 de cada 10 menores de 35 años presentan serios problemas de pago, ingresando a las listas de incobrabilidad antes de consolidar su primer empleo formal. En las franjas de adultos el bache persiste aunque con curvas descendentes, marcando un 31% de irregularidad entre los 36 y 45 años, y un 23,5% para la franja que va de los 46 a los 55 años.
Financiamiento alternativo y asfixia en el consumo
Los analistas remarcan que el quiebre sostenido en la capacidad de pago forzó a cientos de miles de familias a abandonar la banca tradicional y volcarse hacia canales no bancarios y billeteras virtuales, donde las tasas de interés son significativamente más elevadas y asfixiantes. En paralelo, informes de tendencias sociales complementarios advierten que cerca del 89% de los hogares debieron financiar compras elementales de la Canasta Básica Alimentaria mediante el uso de plásticos, tarjetas o dinero prestado.
Fieles a nuestro pulso periodístico independiente desde El Censor del Oeste y PRISMA, entendemos que estos indicadores macroeconómicos exponen el lado más amargo del plan de ajuste.
El mostrador del consumo interno se encuentra completamente planchado, mientras la mora se dispara y deja al descubierto que, detrás de las planillas de Excel que festejan el superávit en las alturas de la política, las familias del llano ya no tienen margen de maniobra para sostener el día a día. El bache social sigue ensanchándose