POLÍTICA: ENROQUE EN LA COMUNICACIÓN OFICIAL, CAEN FUNCIONARIOS PERO ADORNI SIGUE EN EL CENTRO DE LA TOMENTA
En medio de un clima político caldeado y con la oposición preparando una moción de censura, el Gobierno anunció la salida de Javier Lanari de la Secretaría de Comunicación. Mientras se renuevan las segundas líneas, la continuidad del Jefe de Gabinete genera cada vez más interrogantes.
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El Gobierno Nacional atraviesa una semana crítica, con el Congreso como escenario de una posible interpelación histórica. En este marco, el anuncio de que Javier Lanari deja su cargo como secretario de Comunicación y Prensa suena a mucho más que una simple reestructuración.
Los cambios y el «efecto escudo» La salida de Lanari y el desembarco de figuras como Adrián Ravier en la vocería parecen ser parte de un intento desesperado por refrescar la imagen oficial. Sin embargo, lo que más ruido hace en los pasillos de la política es la ausencia de cambios en el área que hoy concentra todas las miradas: la Jefatura de Gabinete.
¿Por qué Adorni sobrevive? Mientras el Gobierno cambia las piezas que manejan el relato, Manuel Adorni permanece inamovible, a pesar de las graves denuncias por su patrimonio y la admisión de haber mantenido ahorros no declarados.
Para muchos analistas y legisladores, la estrategia es clara: el Ejecutivo busca desplazar el foco mediático hacia otros temas, pero el «problema Adorni» sigue ahí. La pregunta que hoy se hacen propios y extraños es: ¿hasta dónde puede el Presidente blindar a su funcionario antes de que el costo político se vuelva insostenible?
Mañana, en Diputados, la oposición buscará que esa pregunta tenga una respuesta institucional. La permanencia de Adorni en medio de este escenario no es solo una decisión de gestión, sino una apuesta política arriesgada que define, en gran parte, la relación del Gobierno con el Congreso y con la propia sociedad.