jueves 21 de mayo de 2026 15:46:30

GIRO EN LA CAUSA CUADERNOS: EL ENCARGADO DEL EDIFICIO DE RECOLETA SE RETRACTÓ Y DENUNCIÓ QUE BONADÍO Y STONELLI LO OBLIGARON A MENTIR

En un sorpresivo e histórico vuelco en el marco del juicio oral por la denominada «Causa Cuadernos», Julio Silva, el encargado del edificio de Recoleta donde residía la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, se retractó formalmente este jueves ante el Tribunal Oral Federal N° 7. El testigo desmintió de manera tajante su declaración original del año 2018, en la que afirmaba haber visto movimientos semanales de bolsos y valijas con dinero en el departamento de la exmandataria. Tras admitir que cometió el delito de afirmar hechos que nunca ocurrieron, Silva denunció penalmente haber sido víctima de coacciones y amenazas por parte del fallecido juez Claudio Bonadio y del fiscal Carlos Stornelli, abriendo un severo debate sobre la validez de las pruebas de la causa madre.

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Las bases probatorias del proceso judicial más emblemático contra las administraciones kirchneristas sufrieron una fisura estructural en los tribunales federales de Comodoro Py, modificando drásticamente el escenario de acusación de la fiscalía.

La confesión en el estrado del TOF 7: Durante la audiencia celebrada este jueves por la mañana, Julio Silva —quien desempeñó tareas de portería en el inmueble ubicado en la intersección de las calles Uruguay y Juncal entre los años 2007 y 2010— fue citado a ratificar los testimonios prestados en la etapa de instrucción. Al leérsele el acta del año 2018, donde se aseguraba que el exsecretario privado Daniel Muñoz y diversos funcionarios del Ministerio de Planificación Federal ingresaban con bolsos con frecuencia semanal, el testigo interrumpió la lectura para desvincularse por completo de esos dichos.

Silva reconoció explícitamente haber falseado la realidad y formalizó la desmentida absoluta de la hipótesis acusatoria.

Según argumentó la defensa del encargado ante los magistrados, el primer testimonio fue el resultado directo de una metodología espuria de apriete judicial: «Me sentí coaccionado. Cuando fui al juzgado de Bonadio y Stornelli me hablaron de mis hijas», denunció Silva, justificando que su mendacidad original obedeció al temor de sufrir represalias directas contra su entorno familiar inmediato.

Las consecuencias penales inmediatas: La retractación fáctica de Silva altera la arquitectura del expediente de la obra pública pero activa una inmediata reacción procesal en su contra. Al haber admitido en sede judicial la comisión de un delito penal, los jueces del Tribunal Oral Federal N° 7 y el equipo de fiscales del juicio ordenaron la extracción de testimonios para iniciar una investigación penal paralela contra el encargado por los delitos de falso testimonio y obstrucción a la Justicia. Mientras tanto, el bloque defensivo de Silva adelantó que centrará su estrategia en demostrar que el operario actuó bajo un estado de coacción legal y psicológica externa ineludible.

Análisis de PRISMA sobre el «Poder Real»:

Para el análisis de PRISMA, la defección del principal testigo de cargo en el edificio de Recoleta desnuda la endeblez institucional del «Lawfare» y los métodos de instrucción aplicados durante el apogeo de la grieta.

En el Poder Real, las revelaciones de Silva le otorgan un inesperado tanque de oxígeno político y judicial a Cristina Kirchner, precisamente en una semana donde el tablero legislativo nacional se vio conmovido por la media sanción de la Ley de Hojarasca y la polémica quita de los subsidios por «Zona Fría» que desprotege energéticamente a la provincia de Buenos Aires.

La caída del testimonio del encargado debilita sustancialmente el valor indiciario de los cuadernos de Oscar Centeno, demostrando de manera científica que la premura por construir una condena mediática y exprés llevó a la instrucción penal a forzar confesiones mediante mecanismos reñidos con las garantías constitucionales.

Comodoro Py ingresa ahora en un laberinto técnico:

Si el Tribunal convalida que el testigo clave mintió bajo supuestas amenazas de la propia magistratura de instrucción, el resto de las declaraciones testimoniales que sostienen el andamiaje de la cartelización de la obra pública quedarán bajo un severo manto de sospecha sistémica, transformando un juicio que prometía ser el epílogo penal del kirchnerismo en un búmeran político que apunta directamente contra los sótanos de la justicia federal porteña.