POLÍTICA: ALERTA EN EL PODER, SE AGOTA EL CRÉDITO SOCIAL Y EL «CÍRCULO ROJO» LE PONE FECHA DE VENCIMIENTO AL AGUANTE
Un informe lapidario revela que el romance entre el electorado y la gestión de Javier Milei ha entrado en una zona de turbulencias. Mientras el ajuste sigue golpeando a la clase media y a los jubilados, los sectores más poderosos de la economía —el denominado Círculo Rojo— comienzan a mostrar señales de impaciencia ante la falta de una reactivación del consumo.
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En PRISMA desglosamos el quiebre de una confianza que parecía inquebrantable y el riesgo de que la macroeconomía se quede sin sustento político.
La luna de miel política parece haber llegado a su fin. Según los últimos análisis de humor social, el capital simbólico que el Presidente obtuvo en las urnas se está consumiendo a una velocidad mayor de la esperada. La narrativa del «sacrificio necesario» empieza a chocar contra una realidad de bolsillos exhaustos y una recesión que no encuentra piso.
Pero el dato más inquietante para Balcarce 50 no viene de las encuestas populares, sino de los despachos de los principales empresarios del país. El Círculo Rojo, que inicialmente celebró el equilibrio fiscal, ahora empieza a exigir resultados tangibles: si no hay ventas, no hay inversiones; y si no hay inversiones, el modelo se convierte en una cáscara vacía.
Desde el análisis del Poder Real, esta impaciencia del establishment financiero y empresarial marca un cambio de clima. El Gobierno ya no solo debe lidiar con la resistencia de los gobernadores o los paros gremiales, sino con la duda de sus propios aliados naturales.
Los grandes jugadores de la economía temen que el agotamiento del crédito electoral derive en una crisis de gobernabilidad que eche por tierra los logros en materia de inflación y déficit cero.
El interrogante que recorre los pasillos del poder es cuánto más puede estirarse la cuerda antes de que el descontento social obligue a un cambio de rumbo que el Presidente se niega a considerar.
Desde la redacción de PRISMA, observamos que esta tensión se traslada directamente a la calle. El ciudadano de a pie, que hoy paga sus deudas con tasas usurarias y ve cómo su salario pierde la carrera contra los servicios básicos, percibe este clima de impaciencia. La «lluvia de dólares» que mencionamos en ediciones anteriores parece ser el único salvavidas al que se aferra el oficialismo para intentar reinyectar confianza.
Sin embargo, la historia argentina demuestra que cuando el Círculo Rojo le baja el pulgar a un proceso, el margen de maniobra se reduce drásticamente. El 2027 parece lejos, pero la batalla por el «aguante» se define en las próximas semanas.