CRÉDITOS Y MOROSIDAD RECPRD: EL DEBATE «INVISIBLE» EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS
Mientras el sobreendeudamiento familiar alcanza cifras críticas, la oposición reactivó una agenda para aliviar a deudores de tarjetas y billeteras virtuales. Denuncian que la señal Diputados TV no transmitió el encuentro por decisión oficial.
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La Cámara de Diputados de la Nación fue escenario de un debate de alta sensibilidad social que, sugestivamente, no contó con la transmisión habitual de la señal oficial del cuerpo. Se trata del tratamiento de más de 18 proyectos de ley que buscan frenar el sobreendeudamiento de las familias argentinas, una problemática que ya afecta a cerca de 5 millones de personas con moras superiores a los tres meses en sus compromisos financieros. Según consignó el diario La Nación, el oficialismo habría optado por no dar visibilidad al encuentro a través de «Diputados TV», en lo que la oposición califica como un intento de ocultar una «agenda incómoda» para la Casa Rosada.
Los datos presentados en la Comisión de Defensa del Consumidor son alarmantes: la morosidad se ha cuadruplicado en el segmento de jubilados y afecta a casi el 40% de los jóvenes. Muchos de estos deudores han caído en el incumplimiento para cubrir necesidades básicas como alimentos, tarifas y medicamentos. Entre las propuestas legislativas se destaca la creación de un «Fondo Nacional de Recuperación de Deuda de Consumo» y un programa de «Segunda Oportunidad», que permitiría a las familias renegociar tasas con bancos y fintechs para no quedar marginadas del sistema crediticio, emulando situaciones de crisis vividas en la década del 90.
El eje del conflicto radica en el impacto que estas medidas podrían tener sobre el equilibrio fiscal que pregona el Ejecutivo. Mientras el oficialismo solicita dilatar el tratamiento pidiendo nuevas reuniones informativas, la calle impone otra velocidad. El contraste entre la «macroeconomía» que exhibe el Gobierno y la «microeconomía» del trabajador, que hoy debe endeudarse a tasas de usura para llegar a fin de mes, se ha convertido en el nuevo campo de batalla legislativo que, al parecer, algunos prefieren que no se vea por televisión.