PAMI: LA CRISIS DE UN ENFERMO CRÓNICO QUE LA «MOTOSIERRA» TERMINÓ DE DESCOMPENSAR
Ni el PAMI era Suiza antes del 10 de diciembre, ni los problemas actuales nacieron de un repollo. La obra social más grande de Latinoamérica arrastra décadas de ineficiencia, deudas estructurales y sospechas de corrupción. Sin embargo, el plan de «déficit cero» de Milei y Caputo ha llevado esa crisis latente a un punto de no retorno. En PRISMA desarmamos la historia: ¿Qué recibió el Gobierno y qué profundizó el ajuste?
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1. La Herencia: Un PAMI que ya venía «atado con alambre»
Es falso decir que el PAMI funcionaba perfecto antes. El Gobierno actual recibió:
Deuda Flotante: Un arrastre millonario con laboratorios que ya venía de la gestión anterior
Corrupción y Cajas Políticas: Décadas de intervenciones donde el presupuesto del PAMI se usó para financiar política y no salud.
Turnos de 6 meses: La demora para especialistas (como oftalmólogos o neurólogos) ya era un escándalo antes de Milei. El sistema de «médicos de cabecera» ya estaba precarizado, con sueldos que no cubrían el costo del consultorio desde hace años.
2. El Efecto «Motosierra»: Cuando el remedio es más fuerte que la enfermedad
Si bien los problemas estaban, el plan económico de Milei y Caputo actuó como un catalizador:
Corte de giros del Tesoro: El PAMI se financia con aportes de trabajadores y con fondos del Tesoro.
En la obsesión por el superávit, el Gobierno nacional frenó las partidas extras, obligando a la obra social a «pagar con lo que hay», lo que disparó la deuda con farmacias a los $250.000 millones.
Inflación vs. Presupuesto: Con una inflación acumulada feroz, los $2.100 que cobra un médico hoy rinden la mitad que hace seis meses. El Gobierno decidió no actualizar esos valores para «ahorrar», lo que provocó el paro actual de prestadores.
Medicamentos:
Se recortó la lista de «remedios gratis» (Vademécum) para bajar el gasto. Esto no fue un «antojo», fue una medida técnica para evitar la quiebra del organismo, pero el costo lo paga el jubilado en el mostrador.
3. La Verdad Incómoda: El ajuste como única salida
Milei sostiene que «no hay plata». Desde la óptica oficial, si no se ajustaba el PAMI, el organismo directamente desaparecía. Sin embargo, la crítica del «Poder Real» social es clara: ¿Se puede ajustar en salud antes que en otros gastos del Estado?
El Gobierno no inventó la crisis, pero eligió la «terapia de choque» como solución. La pregunta para nuestra audiencia es: ¿el jubilado puede esperar los tiempos de la macroeconomía para recibir su medicación?
Reflexión
El PAMI es un edificio que ya tenía grietas y cimientos podridos. El gobierno de Milei llegó y, en lugar de apuntalarlo con cuidado, decidió podar todos los gastos para que el balance dé positivo.
En PRISMA decimos: no se puede analizar el presente sin recordar que el PAMI fue el «botín de guerra» de todas las gestiones anteriores.
Pero tampoco se puede ignorar que, bajo el plan de Caputo, la variable de ajuste hoy son los $2.100 que cobra un médico por atender a un abuelo. El ajuste no es un antojo, es una doctrina económica; pero para el jubilado que no tiene su remedio, la doctrina no le salva la vida.