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DISFRUTAR DEL ENCIERRO PARA EVITAR EL INSOMNIO

La cuarentena es incierta y todos los temores que pueden aparecer en nuestro consciente e inconsciente son racionales

POR SANTIAGO TULIÀN. Ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas para dormir” fue la consigna que llevaron adelante los trabajadores industriales en la Ciudad de Chicago el 1 de mayo de 1886 para exigirles a sus patrones la reducción de la jornada laboral, que en aquel entonces rondaba entre 11 y 12 horas diarias aunque están quienes sostienen que podía alargarse y llegar a las 18 horas diarias. Algo impensado en nuestros días pero que hace 134 años era así.

“Un día tiene 24 horas, qué deben ser administradas en base a la ´teoría de las tres 8`, un principio conceptual que tiene por objeto mantener el equilibrio fisiológico, psicológico, emocional y social”, recita la psicología. Fundamental entender esta idea, ya que es la columna vertebral de la que se vale el Derecho Laboral en la mayoría de los países del mundo. Hay ocho horas en las que el ser humano debe trabajar, ocho horas en las que debe relajarse y gozar de su tiempo libre y ocho horas en las que debe dormir.  Dicha trilogía es esencial para el bienestar del ser humano, pues, para poner un ejemplo, si no se logra dormir lo mínimo indispensable, que según el postulado son ocho horas pero varían dependiendo de la edad de la persona, la salud del trabajador se va a ver igualmente afectada, trabaje lo que trabaje.

No es casualidad que el ejemplo haya recaído en el sueño, ya que es el tema sobre el cual me gustaría profundizar.

La cuarentena en la que nos encontramos tuvo como una de sus consecuencias que alrededor del 70% de los trabajadores dejen de asistir a sus puestos de trabajo. Entre ellos existen diversos matices: están quienes realizan tele trabajo o “home office”, quienes por el tipo de trabajo que desempeñan han cesado completamente su actividad y quienes se encuentran en la misma situación que los anteriores solo que en este caso no se encuentran bajo relación de dependencia, lo que en estos días es una gran desventaja. Sin embargo todos ellos tienen algo en común: pueden dormir más horas y por lo tanto estar más descansados. Ello supone, aún en la adversidad del encierro, una gran ventaja, pues dormir bien tiene grandes beneficios para nuestro organismo. Por el contrario, descansar mal puede desencadenar graves consecuencias como el cansancio, la somnolencia, la disminución de atención y concentración, lentitud de pensamiento e irritabilidad; y a nivel psicológico, la derivación crónica de sueño suele favorecer el desarrollo de enfermedades como la depresión y la ansiedad.

Dormir mal es un hábito en muchos argentinos que la cuarentena permite modificar. Sin embargo este anhelo pareciera ser imposible de alcanzar ya que en el medio se entromete el tan odiado y frecuente “insomnio”. Este trastorno del sueño se manifiesta de muchas maneras: dificultad para dormirse; dificultad para mantener el sueño (despertarse varias veces en la noche); despertares tempranos en la madrugada, y; sensación de no dormir bien. Es un sentimiento que genera mucha impotencia el estar cansado y no lograr desconectarse. A ello hay que sumarle la expectativa de poder descansar mejor al tener la posibilidad de hacerlo, condicionante que genera más bronca aún. “Ahora que se puede dormir más no puedo hacerlo”, es la expresión de muchos argentinos que cada vez ven más lejana la posibilidad de descansar bien en esta cuarentena.

La gran pregunta es, ¿por qué la cuarentena incrementó los casos de insomnio?

Según pudo averiguar el multimedios prisma, los motivos centrales que desencadenaron esta patología fueron la incertidumbre y la angustia que genera la situación que estamos viviendo. Por un lado, está la inexactitud de cuánto tiempo va a durar el confinamiento y el temor de que nuestra mente no esté preparada para soportarlo. Por el otro lado, la tristeza que provoca tener que distanciarnos de nuestro entorno. También está la preocupación que genera el virus, el miedo a enfermarse y el riesgo de contagiar a nuestros seres queridos. Y no hay que olvidarse del temor de muchos argentinos a quedar desempleados. Es que por más que uno crea no estar pendiente de todas esas cuestiones inconscientemente trabajan en nuestra mente y se manifiestan luego, al momento de irnos a dormir.

¿Qué recomiendan los especialistas para combatir a este flagelo?

  • Evitar practicar ejercicio intenso antes de acostarse.
  • Evitar el consumo de alcohol antes de irse a dormir.
  • Despertarse a la misma hora e ir dormir a la misma hora, todos los días.
  • Evitar las siestas.
  • No encender pantallas cuando se encuentre en la cama.
  • Evitar el tabaco y el café.

La cuarentena es incierta y todos los temores que pueden aparecer en nuestro consciente e inconsciente son racionales. Los especialistas de la salud han expresado en reiteradas oportunidades que todavía no hay certezas de qué tratamientos son plenamente efectivos para combatir al virus y que la mejor vacuna es quedarse en casa.

No perdamos la calma. El futuro es incierto pero depende de cada uno mirar el vaso medio lleno. Después de todo, quedarnos en casa y disfrutar del ocio es lo que hace cientos de años parecía una utopía

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