14 de agosto de 2022

NI UNA MENOS: VISIBILIZAR LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Así convocó un colectivo de periodistas, artistas y activistas para el 3 de junio. Una concentración en el Congreso para crear conciencia sobre los femicidios

ni_una_menosFoto de archivo de internet. Luego del crimen de Chiara Páez, de 14 años, en la ciudad de Rufino, Santa Fe, desaparecida el 10 de mayo, asesinada y enterrada horas después en el patio de la casa de su novio de 16 años, quien confesó el crimen, mujeres de diversos ámbitos decidieron alzar la voz por las muertes relacionadas a la violencia de género.

El caso de la adolescente, que cursaba un embarazo de ocho semanas y por el que se investiga además a la familia de la pareja, imputados como partícipes necesarios por los delitos de homicidio agravado por el vínculo, femicidio y aborto no consentido, puso el acento en los asesinatos a mujeres que ocurren en una sociedad donde el machismo y la misoginia son el motor para perpetuar semejantes atrocidades.

Según la Asociación Civil La Casa del Encuentro, 277 mujeres fueron asesinadas en 2014 en crímenes de género o violencia hacia la mujer. Si bien no se incluyen los ocurridos este año, extraoficialmente se sabe que ya son más de 20 las mujeres asesinadas durante lo que va de 2015 por iguales causas. Uno de los últimos casos ocurrió en pleno Puerto Madero, el 9 de abril, en la esquina de Macacha Güemes y Alicia Moreau de Justo en la Ciudad de Buenos Aires, cuando Agustina Salinas, de 26 años, y su novio, Marcos Álvarez, de 28, se pelearon en un bar, salieron del local, él la amenazó, ella corrió y gritó, pero él le clavó un cuchillo en el cuello. Murió desangrada ante la mirada atónita de los peatones.

Del mismo modo, se estima que cada 30 horas una mujer muere en el país víctima de la violencia de género. De los 277, en 39 casos se denunciaron tales hechos por lo que se deduce que tres de cada 20 femicidios podrían haberse evitado con la protección necesaria por parte del Estado.

Desde 2008 hasta diciembre de 2014, 1808 mujeres fueron víctimas mortales de la violencia de género.

Por su parte, la Defensoría General de la Nación difundió un estudio que precisa que durante 2014 se recibieron 2725 consultas, un tercio de los cuales fue por violencia de género y en 763 oportunidades se brindó patrocinio jurídico.

El último (supuesto) femicidio que resonó en los medios fue el de Catherine Moscoso, de 18 años, ocurrido en la localidad bonaerense de Monte Hermoso, cuya autopsia determinó que fue enterrada viva, posiblemente inconsciente. Por el caso, un hombre fue asesinado a golpes (abuelo del ex novio de Catherine) ante las sospechas de responsabilidad, y se investiga a una amiga que podría haber actuado por «celos» por el amor de un joven, que cambiaría el rótulo del homicidio.

Algunos crímenes que se mediatizaron fueron los de Ángeles Rawson (16), cuyo cuerpo con indicios de violación y estrangulamiento fue encontrado en la planta del Ceamse de José León Suárez por operarios que trabajaban en la cinta clasificadora de basura; por su muerte está detenido e imputado el portero del edificio donde vivía la joven. Lola Chomnalez (15), cuyo cadáver fue encontrado semienterrado en un monte pantanoso situado entre el balneario de Rocha y el de Aguas Dulces en Barra de Valizas, Uruguay, horas después de salir a caminar. La argentina estaba de vacaciones con su familia en casa de su madrina. Luego de varias hipótesis y declaraciones, no hay detenidos por el caso.

Melina Romero (17), fue encontrada cerca del Camino del Buen Ayre un mes después de su desaparición (23 de septiembre de 2014), detrás de un penal en el partido bonaerense de San Martín, en cercanías de la Ceamse de José León Suárez.  La adolescente festejaba su cumpleaños y fue vista por última vez tras salir de la discoteca Chankanab, en San Martín, junto a un grupo de jóvenes. En la causa están arrestados un menor de 16 años, un joven de 20, un hombre de 42 y otro joven. Hace poco, mataron al custodio de la testigo clave en el caso.

Wanda Taddei (35), falleció en febrero de 2010 por «una falla multiorgánica» generada por la infección generalizada a causa de las serias quemaduras sufridas en un confuso episodio con su pareja, el músico Eduardo Vázquez, ex baterista de Callejeros. En 2014, la Corte Suprema dejó firme la condena a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo. Él negó en todo momento haberla rociado con alcohol durante una discusión y habló de un accidente, pero la pericia determinó la falsedad de la versión.

Otros asesinatos de mujeres, como el de Daiana Ayelén García (19) quien el 13 de marzo pasado salió de su casa, en La Paternal, para una entrevista de trabajo en Palermo y su cuerpo semidesnudo con una media en la boca y dentro de una bolsa apareció en la ruta 4, o el de Noelia Akrap (16), que el 15 de noviembre del año pasado fue asesinada a golpes y piedrazos cuando iba a comprar cigarrillos en Berazategui y su cadáver apareció en un descampado de la localidad de Ezpeleta, en Quilmes, tapado por cartones con los huesos astillados, incrementaron el interés de la opinión pública en pos de la concientización sobre la magnitud de los hechos de violencia de género. El sospechoso del primer caso, se suicidó. Por el segundo, un vecino es el único acusado por el homicidio.

También, Marisol Oyhanart (38) fue encontrada muerta a un costado de la ruta en Saladillo, provincia de Buenos Aires, el 14 de abril de 2014, después de salir a caminar, mientras que luego de once días desaparecida, y el cuerpo deAraceli Ramos (19) apareció en el cruce de la avenida General Paz y Crovara, en la zona de Villa Madero, partido de La Matanza, al concurrir a una falsa entrevista laboral en Caseros. No hay ningún acusado detenido por el asesinato de Marisol y un ex prefecto está sospechado por la muerte de Araceli, al que relacionan con otros crímenes.

Ponerle palabras

Con la mayoría de los casos a medio resolver y entre baches judiciales, la iniciativa de “Ni Una Menos” para concentrar en el Congreso y marchar, busca hacer visibles los episodios y enfatizar la grave situación que atraviesa la sociedad por los múltiples asesinatos. Con adeptos y apoyos desde las redes sociales de personajes de los medios, la farándula y la política, además de cientos de miles de anónimos, el 3 de junio se espera una gran concentración que permita abrir los ojos y evitar más muertes que además acentúan la problemática de la trata de personas, la prostitución y la transfobia. La convocatoria, además, tendrá su réplica en Uruguay.

En Argentina fue sancionada hace seis años la ley 26.485, que aborda la violencia de género. El artículo 11 de la «Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollan sus relaciones interpersonales», entiende por violencia contra las mujeres “toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal”.

Por su parte, el Consejo Federal de Educación resolvió hace días por unanimidad dar impulso a los aspectos educativos de esa Ley.  Las máximas autoridades de Educación de las 24 provincias del país firmaron una resolución para reafirmar el cumplimiento y el compromiso de erradicar todo tipo de violencia contra las mujeres.

Asimismo, en 2010, el Senado decidió incorporar al Código Penal la figura del femicidio. La Cámara aprobó por unanimidad una ley que modifica el Código Penal y les impone penas de reclusión perpetua a los hombres que asesinen a mujeres o a personas que se consideran a sí mismas con identidad de género femenino.

La norma incorporó un nuevo artículo, el 80 bis, que establece expresamente un castigo para los hombres que asesinen a mujeres. El artículo propone que se imponga prisión perpetua al hombre que “matare a una mujer o a una persona que se autoperciba con identidad de género femenino y mediare violencia de género”.

Según La Casa del Encuentro, “el término femicidio es político, es la denuncia a la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista. El femicidio es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad. El concepto femicidio fue desarrollado por la escritora estadounidense Carol Orlock en 1974 y utilizado públicamente en 1976 por la feminista Diana Russell, ante el Tribunal Internacional de los Crímenes contra las Mujeres, en Bruselas”.

Si bien los repudios hacia las muertes, que regurgitan la desigualdad de género, el poder de la cultura patriarcal y la falta de información, educación y concientización sobre la temática, se hacen oír cada día más, las periodistasIngrid Beck, Florencia Etcheves, Hinde Pomeraniec, Mercedes Funes, Marcela Ojeda y la escritora Claudia Piñeiro, entre otras, impulsaron la convocatoria “Ni Una Menos” en la Ciudad de Buenos Aires y que tendrá mismas manifestaciones en otros puntos del país.

En diálogo con Letra P, Pomeraniec relató que la historia de “Ni Una Menos” comenzó con la muerte de Chiara Páez ante la impotencia de los hechos ocurridos, mediante mensajes entre el grupo de periodistas e intelectuales que decidió tomar una posta para concientizar y visibilizar la violencia ejercida hacia las mujeres. La prehistoria comenzó a escribirse con una maratón de lectura contra los femicidios, desencadenada por la muerte de Daiana García.

Así, iniciaron la expansión del mensaje vía redes sociales y a citar la actividad un día hábil, 3 de junio, a las 5 de la tarde, “para vernos, con la luz del invierno”, en un lugar céntrico, el Congreso.

Además, invitan a los representantes de todos los partidos políticos que pasen “De la Foto a la Firma” de cinco puntos para implementar y monitorear el Plan Nacional de Acción para la Prevención, la Asistencia y la Erradicación de la violencia contra las mujeres, como lo indica la ley; garantizar que las víctimas puedan acudir a la Justicia; elaborar el Registro Único de víctimas para el diseño de políticas públicas efectivas; garantizar y profundizar la Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos para formar en la igualdad, libres de discriminación; y garantizar la protección de las víctimas.

La rapidez de la convocatoria sorprendió al colectivo, con videos y carteles adheridos a la causa desde diversos sectores y a nivel federal. “Ponerle palabras a las cosas es un inicio”, resaltó Pomeraniec quien hizo hincapié en el compromiso de algunos políticos y funcionarios, con quienes buscarán encuentros luego de la marcha para avanzar con la iniciativa que busca poner en agenda pública al asesinato de mujeres, para que “entiendan” la gravedad del asunto, se tomen medidas en torno a su erradicación y se ajuste la implementación de las leyes. Porque, como subrayan algunas consignas, “la violencia deja marcas y no verlas deja femicidios”.Fte.textual LetraP